Este escenario tiene todo para disgustar al presidente Donald Trump, que reclama incansablemente tasas más bajas para reducir los costos de endeudamiento tanto de los estadounidenses, como de las empresas, como del Estado federal.
Para los economistas, la guerra contra Irán que el mandatario desencadenó el 28 de febrero junto a Israel y se extendió a Oriente Medio, amenaza con hacer repuntar los precios y lastrar el crecimiento.
"Las implicaciones de los acontecimientos en Oriente Medio para la economía estadounidense son inciertas", escribe de su lado el banco central en su comunicado tras su reunión de política monetaria que comenzó el martes.
Durante dos días de reunión, sus responsables actualizaron por primera vez desde diciembre sus previsiones económicas.
Según la mediana de sus proyecciones, Estados Unidos prácticamente no conocerá progresos en materia de inflación este año.
El alza de los precios podría situarse en 2.7% en 2026. Anteriormente pensaban que la inflación sería del 2.4% en ese periodo.
Los precios aumentaron un 2.8% a 12 meses en enero, según los últimos datos oficiales.
Los responsables del banco central han mejorado levemente, en cambio, su previsión de crecimiento (+2,4% frente al +2,3% anterior).
El desempleo sigue previsto en el 4,4%, su nivel actual.
Decisión casi unánime
En materia de política monetaria, los miembros de la Fed se inclinan todavía por una única bajada de las tasas de referencia de un cuarto de punto este año.
La decisión de la Fed se tomó casi sin cuestionamientos internos esta vez: 11 responsables de 12 votaron por el statu quo.