Estados Unidos llena buena parte de su mesa con productos mexicanos, pues en 2025, de los 213,000 millones de dólares que importó en alimentos, cerca de 21% llegó desde México. Son alrededor de 44,000 millones de dólares que cruzaron la frontera en forma de frutas, verduras, carne y bebidas.
EU llena su despensa desde México, con 21% de sus importaciones agro
México también compra y lo hace a gran escala, ese mismo año adquirió productos agroalimentarios estadounidenses por más de 30,600 millones de dólares, de acuerdo con datos de Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Entre ambos países se dibuja un circuito constante de alimentos que supera los 70,000 millones de dólares al año. Este intercambio que no solo refleja cercanía geográfica, sino una dependencia mutua que sostiene a productores, empresas y consumidores en ambos lados de la frontera.
Más de 70% de las importaciones agrícolas estadounidenses provenientes de México se concentran en hortalizas, frutas, bebidas y licores destilados, categorías donde el país ha consolidado una ventaja competitiva amplia.
Productos como el aguacate o la cerveza mexicana ya forman parte del consumo cotidiano en ese mercado.
La estacionalidad juega a favor de México. Mientras el invierno limita la producción en Estados Unidos, los campos mexicanos mantienen el suministro activo. Esa complementariedad convierte al país en un proveedor estratégico en momentos en los que la oferta interna estadounidense se reduce.
Lo que EU manda a México
El comercio agrícola entre México y Estados Unidos funciona como un engranaje donde cada país aporta lo que al otro le falta. No compiten en lo mismo, se complementan. Mientras México envía frutas, hortalizas y bebidas, Estados Unidos coloca en el mercado mexicano otro tipo de productos.
En ese flujo, México se convierte en un destino clave para el campo estadounidense. Maíz, carne de cerdo y productos lácteos encabezan la lista. Casi tres cuartas partes de sus exportaciones agrícolas hacia el país, se concentran en granos, semillas oleaginosas y productos cárnicos o relacionados.
La razón está en la estructura productiva. México no genera suficientes granos ni oleaginosas para cubrir su propia demanda. Esa brecha obliga a importar grandes volúmenes que luego se transforman dentro del país. De ahí salen alimentos de mayor valor, desde carne hasta aceites vegetales y derivados del trigo.
La balanza agro
México se consolida como el principal socio agrícola de Estados Unidos al sumar exportaciones e importaciones, impulsado por una demanda interna en aumento y un sector abierto al comercio internacional.
Por casi 60 años, el campo estadounidense dejó saldos positivos en el comercio exterior. Esa tendencia se rompió en 2019. Desde entonces, la balanza se inclinó hacia el déficit y México se volvió protagonista en ese cambio, con un desbalance que tocó su punto más alto en 2024 y que en 2025 rebasó los 13,000 millones de dólares.