Las compras de Estados Unidos a México sumaron 534,874 millones de dólares, un monto 1.7 veces mayor al que el país realizó a China. Al mismo tiempo, las exportaciones estadounidenses hacia México alcanzaron 337,960 millones de dólares, casi tres veces más que las dirigidas a Beijing. Con ello, el intercambio bilateral consolidó una de las relaciones comerciales más profundas del mundo.
Una investigación de Brookings Institution señala que el giro del comercio estadounidense hacia América del Norte y lejos de China se aceleró a partir de las disrupciones en las cadenas de suministro provocadas por la pandemia. Las empresas comenzaron a priorizar resiliencia y proximidad geográfica, lo que impulsó la relocalización de operaciones y fortaleció el comercio dentro de la región.
México no solo se consolidó como el principal proveedor de bienes para Estados Unidos desde 2023. Para 2025 también se posicionó como su mayor mercado de exportación. De acuerdo con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el país se ubica como el primer o segundo destino de ventas externas para alrededor del 75% de las industrias estadounidenses.
La economía mexicana se convirtió así en un comprador clave de productos estadounidenses. Entre los principales bienes que adquiere destacan cereales, electrónicos, hierro y acero, autopartes, vehículos, maquinaria y energía, lo que evidencia la profunda integración de las cadenas productivas entre ambas economías.