La crisis duplica a la de los años 70
“En aquel entonces, cada crisis implicó una pérdida de unos 5 millones de barriles diarios; hoy hemos perdido 11 millones, es decir, más de dos crisis juntas”, afirmó esta semana el director ejecutivo del organismo, Fatih Birol. A esto se suma un choque en gas natural, donde la disrupción alcanza unos 140,000 millones de metros cúbicos, casi el doble del impacto generado por la invasión de Rusia a Ucrania, en 2022.
El origen del problema está en el colapso del tránsito por el Estrecho de Ormuz, por donde fluye cerca de una quinta parte del petróleo mundial, y en el cierre forzado de producción en países clave del Golfo. La AIE estima que al menos 8 millones de barriles diarios de crudo han sido detenidos, junto con otros 2 millones de líquidos asociados, mientras refinerías y plantas petroquímicas operan parcialmente o han suspendido actividades.
Además, la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor de la historia, apenas funciona como un amortiguador temporal.
El problema dejó de ser temporal
El Brent superó los 119 dólares por barril en marzo y, aunque ha mostrado episodios de corrección ante señales diplomáticas, los analistas coinciden en que el mercado ya dejó atrás un shock transitorio.
Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley elevaron sus estimaciones para 2026 hacia un rango de 85 a 110 dólares, con escenarios extremos de hasta 150 dólares si el conflicto se prolonga o si el tránsito marítimo sigue bajo amenaza.
Firmas como RBC Capital Markets advierten que se trata de un shock físico de oferta, no solo de percepción, con cierres de producción superiores a los vistos en la guerra entre Rusia y Ucrania. Además, los daños a infraestructura energética —como plantas de gas en Qatar— podrían tardar años en revertirse, lo que limitaría la capacidad de recuperación de la oferta.
Escenarios según la duración del conflicto
A pesar de que se logre un cese al fuego, expertos advierten que el suministro de crudo no se restablecerá de forma inmediata, lo que mantendrá la presión al alza sobre los precios. Según el Vicealmirante Kevin Donegan, las escoltas militares en el Estrecho de Ormuz apenas podrían recuperar un 20% de los flujos normales, ya que no existe un "interruptor" para normalizar el tránsito de un día para otro, señaló Goldman Sachs en un reporte de análisis titulado Iran conflict: how long, and how bad?
Además, las empresas de transporte, de gas natural licuado y las aseguradoras requerirán un periodo prolongado de calma para recuperar la confianza y evaluar el comportamiento de Irán antes de reanudar sus operaciones en una zona que ha sufrido la mayor interrupción energética de la historia.
De hecho, la firma, plantea tres escenarios dependiendo de la duración del conflicto.
El primer escenario plantea una interrupción de 21 días en el flujo de crudo, lo cual implicaría que para el cuarto trimestre la producción estaría prácticamente superada, con un precio de 71 dólares por barril.
El segundo escenario plantea una interrupción de 60 días (es decir, que dure hasta el 28 de abril). Esto implicaría un precio de 93 dólares por barril para el cuarto trimestre del año.