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La crisis petrolera supera a las de los años 70 y amenaza con precios altos por años

Históricamente, solo el 40% de los picos similares se han revertido rápidamente; el mercado podría exigir precios elevados durante mucho tiempo para forzar una reducción de la demanda.
mié 25 marzo 2026 02:47 PM
precio petroleo guerra iran
El indicador de vida de las reservas de petróleo, que mide cuánto durarían las reservas probadas al ritmo de producción actual, ha caído significativamente. Mientras que a principios de la década de 2000 el promedio era de 14 a 15 años, hoy para muchos productores esa cifra se ha reducido a entre 7 y 10 años, según un informe de Schroders.

Esta fotografía muestra la refinería de petróleo Esso en Fos-sur-Mer, al sur de Francia, el 25 de marzo de 2026. (Foto de MIGUEL MEDINA / AFP)
(MIGUEL MEDINA/AFP)

La guerra en Medio Oriente ya provocó la mayor disrupción petrolera en décadas y podría mantener los precios elevados incluso si el conflicto se modera. La magnitud del choque —en producción, transporte y refinación— ha llevado a organismos internacionales y grandes inversionistas a advertir que el mercado energético entró en una fase estructural de escasez.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), el mundo ha perdido alrededor de 11 millones de barriles diarios de suministro, una cifra que supera el impacto combinado de las crisis petroleras de los años setenta.

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La crisis duplica a la de los años 70

“En aquel entonces, cada crisis implicó una pérdida de unos 5 millones de barriles diarios; hoy hemos perdido 11 millones, es decir, más de dos crisis juntas”, afirmó esta semana el director ejecutivo del organismo, Fatih Birol. A esto se suma un choque en gas natural, donde la disrupción alcanza unos 140,000 millones de metros cúbicos, casi el doble del impacto generado por la invasión de Rusia a Ucrania, en 2022.

El origen del problema está en el colapso del tránsito por el Estrecho de Ormuz, por donde fluye cerca de una quinta parte del petróleo mundial, y en el cierre forzado de producción en países clave del Golfo. La AIE estima que al menos 8 millones de barriles diarios de crudo han sido detenidos, junto con otros 2 millones de líquidos asociados, mientras refinerías y plantas petroquímicas operan parcialmente o han suspendido actividades.

Además, la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor de la historia, apenas funciona como un amortiguador temporal.

El problema dejó de ser temporal

El Brent superó los 119 dólares por barril en marzo y, aunque ha mostrado episodios de corrección ante señales diplomáticas, los analistas coinciden en que el mercado ya dejó atrás un shock transitorio.

Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley elevaron sus estimaciones para 2026 hacia un rango de 85 a 110 dólares, con escenarios extremos de hasta 150 dólares si el conflicto se prolonga o si el tránsito marítimo sigue bajo amenaza.

Firmas como RBC Capital Markets advierten que se trata de un shock físico de oferta, no solo de percepción, con cierres de producción superiores a los vistos en la guerra entre Rusia y Ucrania. Además, los daños a infraestructura energética —como plantas de gas en Qatar— podrían tardar años en revertirse, lo que limitaría la capacidad de recuperación de la oferta.

Escenarios según la duración del conflicto

A pesar de que se logre un cese al fuego, expertos advierten que el suministro de crudo no se restablecerá de forma inmediata, lo que mantendrá la presión al alza sobre los precios. Según el Vicealmirante Kevin Donegan, las escoltas militares en el Estrecho de Ormuz apenas podrían recuperar un 20% de los flujos normales, ya que no existe un "interruptor" para normalizar el tránsito de un día para otro, señaló Goldman Sachs en un reporte de análisis titulado Iran conflict: how long, and how bad?

Además, las empresas de transporte, de gas natural licuado y las aseguradoras requerirán un periodo prolongado de calma para recuperar la confianza y evaluar el comportamiento de Irán antes de reanudar sus operaciones en una zona que ha sufrido la mayor interrupción energética de la historia.

De hecho, la firma, plantea tres escenarios dependiendo de la duración del conflicto.

El primer escenario plantea una interrupción de 21 días en el flujo de crudo, lo cual implicaría que para el cuarto trimestre la producción estaría prácticamente superada, con un precio de 71 dólares por barril.

El segundo escenario plantea una interrupción de 60 días (es decir, que dure hasta el 28 de abril). Esto implicaría un precio de 93 dólares por barril para el cuarto trimestre del año.

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En el tercer escenario, se plantean al menos 60 días de conflicto pero con un daño significativo en la oferta de largo plazo de Medio Oriente. En este caso, se espera que los precios alcanzarían los 110 dólares en promedio, incluso hasta el cuarto trimestre de 2027.

"Este riesgo podría ser particularmente significativo ante la crisis actual, dado que Irán y los otros siete países del Golfo Pérsico produjeron en conjunto el 30 % del petróleo crudo mundial en 2025. Además, aproximadamente el 25 % del petróleo crudo de la región se produce en alta mar, donde la complejidad geológica y de ingeniería requiere tiempos de puesta en marcha significativamente más largos que para la producción en tierra", señalan los expertos de Goldman Sachs.

BlackRock, por su parte, advierte que, mientras Irán conserve capacidad de disrupción mediante drones o ataques a embarcaciones, el petróleo podría mantenerse por encima de 100 dólares durante un periodo prolongado, con implicaciones inflacionarias y potenciales riesgos de recesión global.

Comparación con otras crisis del petróleo

Goldman Sachs también señala que los datos históricos de los cinco mayores choques de suministro previos indican que la producción suele permanecer un 40% por debajo de los niveles normales incluso cuatro años después del conflicto, debido a los daños físicos en las instalaciones y la falta de inversión acumulada.

Y aunque la intensidad petrolera del PIB mundial ha disminuido desde los años 70, la magnitud de la actual destrucción de infraestructura energética y la interrupción de suministros críticos amenazan con paralizar la actividad económica global, empezando por Asia, advierte J.P. Morgan en el reporte Pandora’s Bog: the global energy shock of 2026.

En comparación con crisis históricas, añade la firma, la actual interrupción es la más grave desde la Segunda Guerra Mundial, representando una pérdida del 20% del suministro mundial de petróleo en un contexto donde la capacidad excedente es del 0%.

Esto contrasta drásticamente con eventos previos como la Guerra del Golfo de 1990, donde la interrupción fue del 9% y aún existía un 4% de capacidad de reserva, o la crisis de Suez, que contaba con un 35% de colchón .

En cuanto a la duración, J.P. Morgan señala que los precios podrían permanecer altos durante un tiempo prolongado; el daño a las instalaciones de gas licuado en Qatar podría tardar entre 3 y 5 años en repararse, e incluso las áreas no dañadas requerirían meses para normalizarse tras el fin de la guerra.

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