Aunque México mantiene fortalezas como finanzas externas sólidas y una economía diversificada, Fitch advirtió que la consolidación fiscal será más compleja, ante ingresos limitados, mayor gasto social y poco margen para recortar inversión.
En este contexto, el apoyo a Pemex seguirá siendo necesario, pues si bien la empresa recibió alivio en 2025 y redujo pérdidas en refinación, Fitch considera incierto que sus nuevos proyectos logren estabilizar la producción.
En el frente macroeconómico, la calificadora proyecta un crecimiento de 1.7% para 2026, aún débil, mientras que la inflación repuntó a 4.59% anual en marzo, en un entorno donde Banco de México ha comenzado a relajar la política monetaria.
Fitch advirtió que un mayor deterioro fiscal o un aumento más acelerado de la deuda podrían derivar en una baja de calificación, especialmente si se materializan pasivos contingentes ligados a Pemex.
“Esperamos que el apoyo soberano a Pemex sea recurrente, y las perspectivas de un aumento significativo en la producción son limitadas sin el interés de las grandes petroleras globales”, expresó la calificadora en un comunicado .