Roberto Meillón, presidente entrante de la Asociación Mexicana de Agentes Navieros (AMANAC), explica que la presión operativa se ha intensificado particularmente en los puertos del Pacífico, principal puerta de entrada de mercancías provenientes de Asia.
“(Los sobrecostos) son variables. Hablamos de millones de dólares en la suma de entre todas las navieras. Nosotros hemos hecho cálculos por retrasos o por congestión de puertos de hasta de 6 millones de dólares por tener barcos parados, contenedores parados por 20 o 30 días”, expone.
La situación ocurre en un momento en que el gobierno mexicano busca fortalecer la industria nacional mediante medidas como el Plan México y el Programa de Protección para las Industrias Estratégicas de México, bajo los cuales diversas mercancías asiáticas enfrentan mayores aranceles de importación.
Desde el inicio de este año, algunos productos provenientes de China, incluidos repuestos automotrices, comenzaron a pagar tarifas de hasta 50% para ingresar al país. Sin embargo, los volúmenes de carga continúan al alza.
Datos de la Secretaría de Marina muestran que entre enero y abril de este año la carga contenerizada movilizada por los puertos del Pacífico aumentó 6.9%, mientras que en el Golfo cayó 8.9% en el mismo periodo.
La tendencia confirma que, pese al endurecimiento comercial, las cadenas de suministro continúan dependiendo de componentes, mercancías y productos manufacturados en Asia, particularmente de origen chino.
Aduanas bajo presión
Más allá de la saturación física de los puertos, el principal cuello de botella comienza a ubicarse en las aduanas .
Meillón sostiene que, aunque los procesos de despacho aduanero pueden realizarse en cuestión de horas, actualmente llegan a demorar entre tres y siete días en terminales como Manzanillo debido a la sobrecarga operativa y a los nuevos requerimientos regulatorios.
Parte de la presión proviene de la reforma a la Ley Aduanera que entró en vigor el 1 de enero. La modificación busca modernizar los procesos de comercio exterior y fortalecer la fiscalización, pero en la práctica ha implicado mayores responsabilidades para agentes aduanales y operadores logísticos.
“Se ha vuelto más quisquillosa en términos de que está exigiendo a los agentes aduanales, como que tengan más responsabilidades, que yo siento que le corresponde al gobierno”, añade Meillón.