De acuerdo con Sergio E. Contreras Pérez, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE) “la actualización del acuerdo —vigente desde el año 2000— elimina restricciones en sectores como agroalimentos, servicios y compras públicas, e incorpora disposiciones sobre comercio digital, protección de datos, inversión y desarrollo sostenible. Además de la reducción arancelaria, el nuevo tratado busca consolidar un marco regulatorio común”.
México, Estados Unidos y Canadá atraviesan un proceso de revisión y renegociación del T-MEC en diversas consultas previas, y para el cual se esperan anuncios de resultados en julio próximo. De acuerdo con Marcelo Ebrard, secretario de Economía en México, llegar a un acuerdo rápido significaría llegar al primero de julio celebrar reuniones y anunciar que el Tratado se extiende 16 años, pero es un panorama que no se observa probable.
“La renegociación del tratado de libre comercio y su firma con Europa son condiciones necesarias para poder dar certidumbre a la inversión que proviene de esos países, pero no son suficientes para poderlas lograr”, consideró Víctor Manuel Herrera Espinosa, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF en conferencia de prensa.
La cuestión es que, para invertir en México y exportar a Estados Unidos, se necesita de certeza para que el tratado con EU dure al menos 10 a 12 años, que es el tiempo en que se puede recuperar una inversión, y que demandan accionistas para invertir en otro país.
“Aquí es donde tenemos el primer problema, porque, por ejemplo, si tú ves lo que está pasando con las armadoras alemanas, y ya sucedió con Mercedes Benz, que cerró su planta en Aguascalientes, por no tener un tratado de libre comercio actualizado y firmado con Estados Unidos. Las armadoras alemanas están pagando aranceles para exportar a Estados Unidos de 52.5%. Pero si ellos producen sus autos en Alemania y los exportan a Estados Unidos, solamente pagan 15% de aranceles”, detalló Herrera Espinosa.
Para el especialista del IMEF, la situación significa que se acabó uno de los argumentos más fuertes para producir en México para exportar a EU, que son los aranceles preferenciales para las armadoras alemanas.
“Entonces se abre la pregunta, qué va a suceder con la gran planta que tiene BMW en San Luis Potosí, y qué va a suceder con la planta que tiene Audi en Puebla, si no tenemos un tratado renegociado y firmado con certidumbre para los siguientes 10 a 15 años, entonces van a tener que estar evaluando si reduce su operación en México o se van porque sale más conveniente producir autos en Alemania, hoy día, para exportar a Estados Unidos que hacerlo desde México. Eso todavía no sucede con las armadoras americanas, pero sí crea la incertidumbre de que no vamos a recibir plantas nuevas hasta que no se tenga un tratado firmado”, dijo el ejecutivo.
Agregó que, aun cuando se tenga el nuevo TLCUEM, si no se tiene certidumbre legal y un marco regulatorio fuerte, la inversión no va a llegar.