“La industria está enfrentando una transformación que no se ha visto en los últimos 100 años. Toyota también está transitando de ser meramente una empresa automotriz a convertirse en una empresa de movilidad”, dijo Gracida durante el panel.
La directiva destacó que Toyota mantiene una estrategia “multitecnológica” para reducir emisiones, con vehículos híbridos, eléctricos e impulsados por hidrógeno. Recordó que la empresa se fijó la meta de que todas sus plantas sean carbono neutrales hacia 2035 y aseguró que la descarbonización no depende únicamente de los autos eléctricos, sino de toda la cadena de valor.
De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), las ventas globales de vehículos eléctricos crecieron más de 25% en 2025 y superaron los 17 millones de unidades, impulsadas principalmente por China, Europa y Estados Unidos. En México, sin embargo, el avance sigue limitado por la infraestructura de carga y los incentivos gubernamentales.
Gracida advirtió que si se toma en cuenta eso, el país cuenta con un potencial de inversión en ese sentido, pues existen apenas 3,000 centros de recarga para una población superior a 130 millones de personas, lo que complica una adopción masiva de vehículos electrificados. También señaló que, a diferencia de Estados Unidos, México carece de incentivos fiscales robustos para acelerar esta transición.
En paralelo, el debate sobre el llamado nearshoring ocupó una parte central de la conversación. Jorge Girault, director general de Fibra Prologis, consideró que el fenómeno no representa una tendencia nueva, sino una consecuencia natural de la cercanía geográfica con Estados Unidos y de la integración manufacturera que comenzó tras la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994.
“El nearshoring no empezó ayer. México sigue siendo el vecino de Estados Unidos y eso no va a cambiar”, afirmó Girault.
No obstante, ambos ponentes coincidieron en que el país ha desaprovechado parte de la oportunidad por problemas estructurales. Gracida recordó que el índice Kearney Reshoring Index colocó a México en el lugar 15 en captación de inversiones ligadas a la relocalización productiva, por debajo de países como Vietnam, pese a compartir más de 3,000 kilómetros de frontera con Estados Unidos.
La discusión también abordó la presión creciente de Washington para fortalecer el contenido estadounidense en sectores estratégicos como el automotriz. Para Toyota, este tipo de medidas podría incentivar una mayor relocalización industrial hacia Estados Unidos y reducir competitividad a México dentro de la región.