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México busca capitalizar el reordenamiento global pese a incertidumbre comercial

En el marco del Foro de Emisoras 2026 de la BMV, representantes de Toyota y Fibra Prologis señalaron que México conserva ventajas estratégicas, pero enfrenta rezagos en infraestructura, energía y certeza jurídica.
Foro de Emisoras 2026
Durante el panel “Cuando el mundo se reordena, México avanza: inversión y oportunidades estratégicas”, representantes de empresas como Toyota de México y Fibra Prologis coinciden en que el país mantiene ventajas estructurales para atraer capital. (Cortesía)

México atraviesa un momento decisivo dentro de la reconfiguración económica global. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, la presión sobre las cadenas de suministro y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) han colocado al país en el centro de las discusiones sobre manufactura, logística e inversión.

Durante el panel “Cuando el mundo se reordena, México avanza: inversión y oportunidades estratégicas”, organizado en el marco del Foro de Emisoras 2026 de la Bolsa Mexicana de Valores, representantes de empresas como Toyota de México y Fibra Prologis coincidieron en que el país mantiene ventajas estructurales para atraer capital, aunque enfrenta rezagos que podrían limitar su potencial. La conversación giró en torno a infraestructura, certeza jurídica, seguridad y la presión geopolítica derivada de la competencia entre Estados Unidos y China.

Lizette Gracida, vicepresidenta de Asuntos Institucionales y Comercio Exterior en Toyota de México, explicó que la industria automotriz vive una transformación inédita en un siglo, impulsada por la electrificación y la digitalización de la movilidad. Señaló que Toyota busca evolucionar de una automotriz tradicional a una empresa de movilidad con soluciones diversificadas para distintos mercados.

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“La industria está enfrentando una transformación que no se ha visto en los últimos 100 años. Toyota también está transitando de ser meramente una empresa automotriz a convertirse en una empresa de movilidad”, dijo Gracida durante el panel.

La directiva destacó que Toyota mantiene una estrategia “multitecnológica” para reducir emisiones, con vehículos híbridos, eléctricos e impulsados por hidrógeno. Recordó que la empresa se fijó la meta de que todas sus plantas sean carbono neutrales hacia 2035 y aseguró que la descarbonización no depende únicamente de los autos eléctricos, sino de toda la cadena de valor.

De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), las ventas globales de vehículos eléctricos crecieron más de 25% en 2025 y superaron los 17 millones de unidades, impulsadas principalmente por China, Europa y Estados Unidos. En México, sin embargo, el avance sigue limitado por la infraestructura de carga y los incentivos gubernamentales.

Gracida advirtió que si se toma en cuenta eso, el país cuenta con un potencial de inversión en ese sentido, pues existen apenas 3,000 centros de recarga para una población superior a 130 millones de personas, lo que complica una adopción masiva de vehículos electrificados. También señaló que, a diferencia de Estados Unidos, México carece de incentivos fiscales robustos para acelerar esta transición.

En paralelo, el debate sobre el llamado nearshoring ocupó una parte central de la conversación. Jorge Girault, director general de Fibra Prologis, consideró que el fenómeno no representa una tendencia nueva, sino una consecuencia natural de la cercanía geográfica con Estados Unidos y de la integración manufacturera que comenzó tras la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994.

“El nearshoring no empezó ayer. México sigue siendo el vecino de Estados Unidos y eso no va a cambiar”, afirmó Girault.

No obstante, ambos ponentes coincidieron en que el país ha desaprovechado parte de la oportunidad por problemas estructurales. Gracida recordó que el índice Kearney Reshoring Index colocó a México en el lugar 15 en captación de inversiones ligadas a la relocalización productiva, por debajo de países como Vietnam, pese a compartir más de 3,000 kilómetros de frontera con Estados Unidos.

La discusión también abordó la presión creciente de Washington para fortalecer el contenido estadounidense en sectores estratégicos como el automotriz. Para Toyota, este tipo de medidas podría incentivar una mayor relocalización industrial hacia Estados Unidos y reducir competitividad a México dentro de la región.

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Según datos de la Secretaría de Economía, México captó 36,872 millones de dólares de inversión extranjera directa en 2025, impulsada principalmente por manufactura, logística y comercio. Sin embargo, organismos como el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han advertido que la falta de infraestructura, energía y certidumbre regulatoria continúa siendo uno de los principales obstáculos para consolidar nuevas inversiones.

Girault sostuvo que la demanda industrial en México continúa activa, aunque con menor velocidad respecto al auge observado entre 2020 y 2023. Señaló que la ocupación de naves industriales en regiones fronterizas cayó desde niveles cercanos a saturación total hasta alrededor de 90%, reflejo de la cautela empresarial ante el entorno comercial y político.

A pesar de ello, los participantes coincidieron en que México mantiene condiciones únicas para beneficiarse del reordenamiento económico global. Mano de obra, tratados comerciales, ubicación geográfica y capacidad manufacturera siguen siendo ventajas difíciles de replicar en otras regiones.

“México tiene todo. Tiene empresarios profesionales, mano de obra, tratados comerciales y cercanía con Estados Unidos. Lo que falta es empujar más rápido”, destacó Girault.

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