Publicidad
Revista Digital
Publicidad

T-MEC conecta a las fábricas de EU con 64% de las exportaciones mexicanas

La industria del país vecino considera que preservar el tratado es esencial para mantener inversiones, empleo y competitividad manufacturera.
México es irreemplazable para Estados Unidos: las fábricas dependen del 64% de las exportaciones mexicanas
El modelo de coproducción regional permite que bienes y componentes crucen varias veces la frontera antes de venderse. (Foto: iStock)

Cada día, millones de dólares en componentes fabricados en Estados Unidos cruzan la frontera hacia México. Ahí reciben ensamblaje, integración o procesos especializados. Horas después emprenden el camino de regreso para incorporarse a productos que terminan en fábricas, almacenes y centros de distribución estadounidenses.

Publicidad

Para Amphenol, una empresa con más de un siglo de historia dedicada a la fabricación de sistemas de interconexión para sectores que van desde la defensa hasta la industria aeroespacial, ese movimiento forma parte de la rutina. Sus componentes fabricados en Estados Unidos viajan a plantas mexicanas, donde se integran en ensambles que regresan al mercado estadounidense.

Desde la compañía, informan que mueven millones de dólares en componentes a través de la frontera todos los días en un proceso fluido.

A cientos de kilómetros de distancia, CNH, fabricante de maquinaria agrícola y de construcción, enfrenta una realidad similar. La empresa depende de componentes que se producen en distintos puntos de América del Norte. Entre ellos destacan los arneses eléctricos fabricados en México, una pieza esencial para la industria automotriz y de maquinaria pesada.

La historia se repite en Albany International. La compañía produce textiles industriales y componentes para la industria aeroespacial. Muchos de sus productos salen de Estados Unidos, cruzan a México para procesos especializados y después regresan para abastecer clientes en todo el continente.

La dimensión de esa dependencia aparece en una cifra que suele pasar desapercibida en medio de los debates sobre aranceles y competencia internacional.

De acuerdo con información de la Asociación Nacional de Fabricantes de Estados Unidos (NAM), 64% de todo lo que Estados Unidos compra desde México corresponde a materiales industriales, partes, componentes, maquinaria y equipo que terminan en procesos de manufactura dentro de territorio estadounidense. En otras palabras, casi dos de cada tres dólares que Washington gasta en compras mexicanas llegan primero a las fábricas, y no directamente a los consumidores.

El dato ayuda a explicar por qué México se ha convertido en un socio difícil de reemplazar.

Publicidad

México desplaza a China

Durante años, China ocupó una posición dominante dentro de las cadenas de suministro estadounidenses. Sin embargo, esa dinámica cambió de forma acelerada.

Entre 2018 y 2025, las importaciones estadounidenses procedentes de México crecieron 55%, mientras las compras a China cayeron 43%, según cifras oficiales. El valor de los insumos manufactureros que Estados Unidos recibe desde América del Norte supera por más de tres veces al proveniente del gigante asiático.

La transformación responde a una combinación de factores: las tensiones comerciales entre Washington y China, las interrupciones logísticas posteriores a la pandemia y la necesidad de cadenas de suministro más resilientes impulsaron a numerosas empresas a acercar producción y proveedores.

Pero México ofrece una ventaja que China difícilmente puede replicar.

Los bienes producidos en México para exportación a Estados Unidos suelen incorporar alrededor de 40% de contenido estadounidense y otro 25% de insumos canadienses. En contraste, las importaciones procedentes de China contienen apenas 4% de componentes estadounidenses. Esto significa que cuando Estados Unidos compra manufacturas mexicanas también genera actividad económica, empleo y demanda para proveedores instalados dentro de su propio territorio.

Las importaciones crecen desde Asia

El avance de México en las cadenas de suministro estadounidenses también abre una discusión cada vez más relevante para la región. Un análisis del Observatorio Legislativo de Asuntos Globales de la Cámara de Diputados de México indica que mientras las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos ganan terreno, las importaciones procedentes de Asia avanzan a gran velocidad. Entre 2016 y 2025, las compras mexicanas a China aumentaron 92%, mientras las provenientes de Vietnam crecieron 457%, al pasar de 4,000 millones de dólares a 22,400 millones.

La tendencia cobró fuerza a partir de la guerra comercial entre Estados Unidos y el gigante asiático. Desde entonces, México elevó sus exportaciones hacia Estados Unidos, pero también incrementó la entrada de insumos asiáticos para abastecer sus cadenas manufactureras. El fenómeno alimenta un debate que ya aparece en Washington. ¿México produce cada vez más contenido regional o funciona como una plataforma que incorpora componentes extranjeros antes de exportar bienes terminados?

Para los fabricantes estadounidenses, la respuesta apunta hacia una integración cada vez más profunda de América del Norte, pues el elevado contenido estadounidense y canadiense que incorporan las exportaciones mexicanas muestra que buena parte de esa actividad económica permanece dentro de la región.

Publicidad

La integración también atrajo inversiones, pues las empresas estadounidenses mantienen más de 63,000 millones de dólares en inversión directa en el sector manufacturero mexicano. Esa cifra representa más de una tercera parte de toda la inversión extranjera directa acumulada en México, una proporción superior a la observada en países competidores como China.

Estados Unidos se consolidó como el principal destino para la inversión proveniente de México y Canadá. Desde la entrada en vigor del T-MEC, la inversión de capital dentro de América del Norte aumentó 134% hasta alcanzar 219,000 millones de dólares, impulsada por la certidumbre que ofrece el acuerdo para las inversiones transfronterizas, la protección de la propiedad intelectual y la cooperación regulatoria entre los tres socios.

El T-MEC como columna vertebral

Detrás de esa integración aparece el Ttratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), ya que el acuerdo comercial proporciona reglas comunes, facilita el movimiento de mercancías, protege inversiones y ofrece certidumbre para proyectos industriales de largo plazo. Desde su entrada en vigor, 15 de los 18 sectores manufactureros estadounidenses incrementaron sus exportaciones hacia México y Canadá.

Para los fabricantes, el principal valor del acuerdo no radica únicamente en el acceso a mercados. También ofrece estabilidad para construir cadenas de suministro que requieren años de inversión y coordinación.

Por eso, a medida que se acerca la revisión del T-MEC, las empresas estadounidenses piden preservar el carácter trilateral del acuerdo, pero también demandan digitalizar trámites aduaneros, reforzar la protección a las inversiones, garantizar el acceso a minerales críticos, fortalecer la integración energética regional, impulsar una estrategia conjunta en inteligencia artificial y resolver con mayor rapidez las disputas comerciales.

Detrás de esas solicitudes existe una preocupación compartida, pues para miles de fabricantes estadounidenses, México dejó de ser simplemente un mercado vecino. Se convirtió en una extensión de sus propias líneas de producción. Y en una época marcada por aranceles, rivalidades geopolíticas y reconfiguración de las cadenas globales de suministro, esa relación vale mucho más que cualquier estadística comercial.

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad