A menos de un mes de la primera revisión conjunta del T-MEC , México y Canadá comenzaron a mover sus piezas para definir el futuro del acuerdo comercial que sostiene la integración económica de América del Norte.
México y Canadá se alinean para renovar el T-MEC hasta 2042
Los dos socios de Estados Unidos ya expresaron formalmente su interés por preservar el tratado y ampliar su vigencia por otros 16 años, una decisión que ofrecería mayor certidumbre a las inversiones, las cadenas de suministro y la manufactura regional en un momento marcado por la incertidumbre comercial y los nuevos aranceles impulsados por el presidente Donald Trump.
El gobierno mexicano envió el 1 de junio una carta al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y al ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, en la que presenta sus consideraciones para la revisión prevista en el Artículo 34.7 del acuerdo.
Lee más
En el documento, la Secretaría de Economía recuerda que entre septiembre y noviembre de 2025 los tres países realizaron consultas públicas para evaluar la operación, funcionamiento y cumplimiento del tratado. En México, el proceso incluyó 30 foros sectoriales y 32 foros estatales.
Las conclusiones reflejaron una valoración favorable del acuerdo. Según la dependencia, el T-MEC aporta estabilidad económica, brinda certeza jurídica y funciona como uno de los principales motores para la atracción de inversión extranjera directa.
La carta también destaca la importancia de preservar el tratado como uno de los pilares de la integración económica de América del Norte, además de fortalecer las cadenas regionales de producción y la cooperación trilateral.
Canadá y México en sintonía
La postura mexicana coincide con la expresada por Canadá, pues el ministro Dominic LeBlanc informó que Ottawa envió una carta a Washington y Ciudad de México para respaldar la renovación del acuerdo bajo el esquema más amplio previsto por el propio tratado.
La propuesta busca extender la vigencia del T-MEC por otros 16 años, lo que permitiría mantenerlo en operación hasta 2042. Para Canadá, una decisión de esa naturaleza enviaría una señal de estabilidad a los inversionistas y reforzaría la competitividad regional frente a Europa y Asia.
Lee más
La coincidencia entre ambos gobiernos resulta relevante porque la cláusula de revisión del T-MEC establece que cada seis años los tres países deben evaluar el funcionamiento del acuerdo y decidir si mantienen su vigencia por un nuevo periodo de 16 años.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó este lunes que México comparte esa visión.
“México está en la intención, en la postura, de que hay que extender el tratado. Recuerda que el tratado va a estar vigente todavía muchos años, pero quisiéramos que se extendiera a 16 años”, afirmó.
La declaración coloca a México y Canadá en una posición alineada antes del arranque formal de la revisión del T-MEC programada para el 1 de julio.
La definición cobra relevancia porque la administración Trump ha impulsado una estrategia comercial basada en aranceles sectoriales, medidas de seguridad económica y una revisión más estricta de las relaciones comerciales de Estados Unidos.
Alivio en acero, aluminio y cobre
La discusión sobre el futuro del T-MEC ocurre mientras Washington modifica una de las medidas comerciales que más tensiones ha generado en América del Norte.
El presidente Donald Trump firmó una proclamación que actualiza el esquema de aranceles a las importaciones de acero, aluminio y cobre bajo la Sección 232.
La Casa Blanca argumentó que los cambios buscan fortalecer la producción estadounidense de metales estratégicos, incentivar inversiones manufactureras y proteger cadenas de suministro consideradas esenciales para la seguridad económica del país.
La nueva disposición mantiene la estructura de protección para esos sectores, pero incorpora ajustes para determinados bienes industriales y agrícolas. Entre ellos destacan reducciones arancelarias para maquinaria utilizada en agricultura, construcción y manejo de materiales.
También establece condiciones preferenciales para productos manufacturados con altos porcentajes de acero, aluminio o cobre de origen estadounidense.
Ebrard explicó que la medida aún se encuentra bajo análisis junto con representantes de la industria mexicana, aunque adelantó una valoración preliminar positiva.
“En síntesis, es una reducción en tasas de las tarifas, o en proporción de las tarifas, o aranceles, y estimamos que el efecto puede ser positivo”, señaló.
El secretario agregó que la Secretaría de Economía revisa los alcances de la disposición con las industrias del acero, aluminio y cobre para determinar su impacto sobre las exportaciones mexicanas y las cadenas regionales de suministro.
Los aranceles al acero, aluminio y cobre, junto con temas como automotriz, minerales críticos, seguridad económica y agricultura, forman parte de las conversaciones que ya iniciaron entre los tres gobiernos rumbo a la revisión del T-MEC.
Aunque el 1 de julio marca el inicio formal del proceso, tanto autoridades mexicanas como estadounidenses han reconocido que las negociaciones se extenderán durante varios meses debido a la complejidad de los asuntos en discusión.
Por ahora, las cartas enviadas por México y Canadá dejan ver una coincidencia estratégica. Ambos gobiernos buscan preservar el acuerdo que sostiene una de las regiones comerciales más integradas del mundo y evitar que la incertidumbre frene nuevas inversiones en América del Norte.