El detonante es el arancel antidumping de 17.09% que Estados Unidos aplica al tomate mexicano. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), la medida seguirá pasando factura este año. El organismo prevé que las exportaciones mexicanas de tomate caerán a 1.8 millones de toneladas en 2026, una reducción de 7% respecto al año anterior.
El descenso responde a una combinación de factores. Por un lado, los productores enfrentan menores márgenes de ganancia derivados del arancel. Por otro, las condiciones climáticas han limitado la producción en distintas regiones agrícolas del país. A ello se suma la incertidumbre comercial que persiste en el principal mercado de destino para este producto.
La afectación resulta especialmente relevante porque más de 90% de las exportaciones de tomate mexicano tiene como destino Estados Unidos.
Los primeros efectos aparecieron desde 2025. Según cifras del USDA, las exportaciones totales de tomate mexicano disminuyeron 4%.
Parte de ese volumen encontró una salida alternativa en Canadá. Sin embargo, el crecimiento de ese mercado no logró compensar la pérdida del principal cliente de los productores mexicanos. Datos del Banco de México muestran que las exportaciones mexicanas de tomate hacia Canadá crecieron 3.6 veces en 2025 respecto a 2024.
La tendencia continúa este año. Durante el primer trimestre de 2026, las ventas mexicanas de tomate al mercado canadiense fueron 3.4 veces superiores a las registradas en el mismo periodo de 2025.
Canadá gana espacio
La imposición del arancel al tomate mexicano no solo redujo las exportaciones hacia Estados Unidos. También abrió una ventana de oportunidad para que otros competidores ganaran participación en ese mercado.
Jorge Esteve, presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), afirmó que la medida ha golpeado a un sector que durante décadas construyó una estrecha relación comercial con Estados Unidos. A su juicio, resulta difícil sostener que los productores mexicanos incurrieron en prácticas de dumping durante tantos años, pues ello implicaría vender por debajo de sus costos de producción de manera permanente.
El dirigente señaló que el arancel de 17.09%, combinado con problemas climáticos que afectaron las cosechas, provocó una caída cercana a 20% en el volumen disponible durante la temporada pasada.
Sin embargo, los mayores beneficiarios no fueron los agricultores ni los consumidores estadounidenses.
"Los canadienses han incrementado mucho sus exportaciones a Estados Unidos, mientras nosotros hemos vendido menos", afirmó en un taller realizado para medios.
Juan Cortina, vicepresidente de Comercio Exterior del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), coincidió en que el mercado estadounidense ya refleja cambios importantes entre sus proveedores. Según sus estimaciones, México perdió entre 10% y 12% de participación en el mercado del tomate en Estados Unidos, mientras que las exportaciones canadienses crecieron alrededor de 25%.
El empresario atribuyó parte de esa diferencia a que Canadá no enfrenta las mismas tarifas que México y cuenta con apoyos que reducen costos de producción, especialmente en electricidad y agua.
Desde el lado empresarial, el tema del tomate estará presente en las negociaciones de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como otros cultivos de temporada. La próxima semana se realizará el segundo encuentro entre México y Estados Unidos en Washington, en la cual está contemplado el tema agro.