Un análisis del Peterson Institute for International Economics (PIIE) identifica a los nueve estados estadounidenses con mayor exposición comercial a México y Canadá y revela un dato que podría complicar cualquier intento de abandonar el acuerdo: siete de ellos respaldaron a Trump en la elección presidencial de 2024.
Para identificar qué estados tendrían más que perder, el análisis del think tank no solo observa el valor absoluto de las exportaciones. También calcula cuánto representan las ventas hacia México y Canadá por habitante, el PIB y qué porcentaje ocupan dentro de todas las exportaciones estatales.
El resultado dibuja prácticamente el mismo mapa que impulsó la victoria republicana.
El mapa comercial y electoral
En el primer lugar aparece Dakota del Norte, donde prácticamente toda la actividad exportadora depende de sus vecinos norteamericanos. En 2025 exportó 8,600 millones de dólares, de los cuales 7,800 millones tuvieron como destino México y Canadá. Eso significa que 89.9% de todas sus exportaciones dependen directamente del mercado norteamericano. En términos per cápita, cada habitante tiene el equivalente a 9,720 dólares en exportaciones dirigidas a ambos países.
Le sigue Texas, el estado exportador más importante de Estados Unidos.
Sus ventas al exterior alcanzaron 450,300 millones de dólares durante 2025. De ese monto, 159,800 millones correspondieron a México y Canadá, es decir, 35.5% de todas sus exportaciones. En términos per cápita, el comercio con ambos socios representa 5,030 dólares por habitante.
Después aparecen Michigan, donde 64.9% de las exportaciones tienen como destino México y Canadá; Nuevo México, con 47.9%; Indiana, con 30%; Kentucky, con 24.4%; Iowa, con 50%; Illinois, con 36.9%, y Arizona, con 39%, de acuerdo con los datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos.
Más allá de las cifras comerciales, el mapa también tiene una fuerte carga política.
De esos nueve estados, Texas, Dakota del Norte, Michigan, Indiana, Kentucky, Iowa y Arizona respaldaron a Donald Trump en la elección presidencial de 2024, mientras que Illinois y Nuevo México votaron por la candidata demócrata, Kamala Harris.
Dos de ellos llaman especialmente la atención. Michigan y Arizona forman parte del grupo de estados bisagra que en 2020 apoyaron a Joe Biden y cuatro años después regresaron al Partido Republicano, reflejando el cambio político que permitió el retorno de Trump a la Casa Blanca.
Pero el panorama político es todavía más complejo. Aunque Michigan y Arizona votaron por Trump, ambos mantienen gobiernos estatales demócratas encabezados por Gretchen Whitmer y Katie Hobbs, respectivamente.
Lo mismo ocurre en Kentucky, donde el gobernador es el demócrata Andy Beshear, a pesar de que el estado suele respaldar ampliamente a los republicanos en las elecciones presidenciales.
En Illinois, cuyo gobernador es J. B. Pritzker, y en Nuevo México, encabezado por Michelle Lujan Grisham, la situación es distinta: tanto el gobierno estatal como el voto presidencial favorecieron a los demócratas.
Esa mezcla de gobiernos estatales y resultados electorales anticipa que, si la revisión del T-MEC escala hacia una confrontación comercial, la presión sobre Washington no necesariamente seguirá líneas partidistas. Gobernadores, legisladores y empresas tendrían un incentivo común: proteger industrias y empleos que dependen del comercio con México y Canadá.