La escalada de los precios experimentó un repunte súbito tras el estallido de la guerra en Medio Oriente, que disparó, entre otros, los costos de la gasolina.
Trump ha restado importancia al aumento de la inflación registrado en los últimos meses, una tendencia que consideró "temporal", e insistió en que los precios caerán con fuerza una vez que termine la guerra.
Washington y Teherán llevan a cabo negociaciones de paz y el tránsito por el Estrecho de Ormuz, crucial para el transporte de petróleo, se está recuperando paulatinamente desde principios de la semana pasada.
Algunos analistas creen que la inflación estadounidense ha alcanzado su pico y comenzará a reducirse con la caída del precio de los barriles de Brent y de West Texas Intermediate. Otros consideran que se necesitarán meses para que la producción de petróleo se restablezca por completo y que el paso de Ormuz recupere su tráfico habitual.
"La buena noticia es que los precios de la gasolina han bajado considerablemente desde mayo", afirmó Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union.
"Los hogares estadounidenses ya han experimentado cierto alivio, lo que debería traducirse en unas cifras de inflación más moderadas en junio y en los meses siguientes", agregó.
La inflación será uno de los temas clave en las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.
"Trump prometió reducir los costos desde el 'primer día', pero ha dejado claro que no le importa", afirmó el jueves la senadora demócrata Elizabeth Warren.
No todas las noticias económicas del día fueron malas para el gobierno. El Departamento de Comercio revisó al alza el crecimiento de la economía estadounidense del 1.6% al 2.1%, en tasa anualizada.
Entre los factores que contribuyeron a este aumento se encuentran los servicios de información, que incluyen sectores de la industria de la inteligencia artificial (IA), la cual ha impulsado el reciente crecimiento de Estados Unidos.