Después de que Estados Unidos decidiera no extender el T-MEC en su forma actual, comenzaron a aparecer las primeras presiones políticas para endurecer las acciones comerciales contra productos mexicanos. Uno de los primeros blancos es la fresa, un mercado en el que México domina ampliamente el abastecimiento invernal del mercado estadounidense y que ahora enfrenta una ofensiva desde Florida con la posibilidad de quedar sujeto a una cuota antidumping.
La revisión del T-MEC abre un nuevo frente de EU contra las fresas mexicanas
En días recientes, el senador republicano Rick Scott pidió al secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, acelerar la investigación antidumping contra las fresas mexicanas, calcular el mayor margen posible de dumping permitido por la ley y rechazar cualquier nueva prórroga que retrase el procedimiento.
La solicitud quedó plasmada en una carta enviada al titular de Comercio, después de que Washington notificó oficialmente que el tratado seguirá vigente, pero sujeto a revisiones periódicas tras negarse a extenderlo por otros 16 años.
Aunque la investigación comercial comenzó en febrero, se pide que se acelere la resolución preliminar que debía darse en junio.
La decisión sobre el T-MEC abrió una nueva etapa en la relación comercial entre ambos países. Mientras continúan las negociaciones para revisar el tratado, distintos sectores productivos estadounidenses comenzaron a impulsar viejas demandas comerciales.
La agricultura aparece entre los primeros frentes, pues Scott acusa a México de utilizar durante décadas subsidios y exportaciones con precios artificialmente bajos para desplazar a los productores estadounidenses de frutas y hortalizas de temporada. Asegura que las fresas representan "el objetivo más reciente" de esa estrategia y afirma que los agricultores de Florida merecen "toda la protección de la legislación comercial estadounidense".
Los agricultores de Florida aseguran que durante la última temporada invernal ingresaron a Estados Unidos más de 200 millones de kilogramos de fresas mexicanas, con un valor cercano a 1,000 millones de dólares, muchas de ellas, según afirman, comercializadas por debajo de sus costos de producción.
También argumentan que esas importaciones coinciden exactamente con la temporada de cosecha en Florida, entre noviembre y marzo, lo que presiona los precios que reciben los agricultores locales.
Ante esto, urgen al Departamento de Comercio emitir cuanto antes su determinación preliminar y rechazar futuras solicitudes de ampliación de plazos por parte de empresas involucradas en el procedimiento, al considerar que retrasan el alivio para los productores estadounidenses
El procedimiento comenzó el 13 de febrero, cuando el Departamento de Comercio inició formalmente una investigación para determinar si las exportaciones mexicanas de fresa fresca de invierno se venden en Estados Unidos por debajo de su valor justo.
Como parte del expediente, la autoridad estadounidense calculó un margen de dumping presunto de 18.32%, porcentaje que sirve como referencia para una eventual cuota antidumping. Si el Departamento de Comercio confirma la práctica y la Comisión de Comercio Internacional determina que las importaciones causan daño material a la industria estadounidense, las fresas mexicanas pueden enfrentar un arancel adicional cercano a ese nivel, aunque la tasa definitiva dependerá de los resultados de la investigación y podría variar entre empresas.
La investigación fue solicitada por la organización Strawberry Growers for Fair Trade, que representa a productores de Florida y sostiene que las importaciones mexicanas desplazan a la producción local durante la temporada invernal.
Como publicó previamente Expansión, el caso representa uno de los desafíos comerciales más importantes para la agroindustria mexicana. Estados Unidos compra prácticamente toda la fresa fresca de invierno que México exporta y el país se ha consolidado durante décadas como el principal proveedor del mercado estadounidense en esos meses.
La dimensión política
Más allá del caso específico de la fresa, la carta de Scott refleja cómo la revisión del T-MEC comienza a extenderse hacia disputas sectoriales.
Para Kenneth Smith Ramos, presidente del Comité Empresarial Bilateral México-Estados Unidos del COMCE y exjefe de la negociación técnica del T-MEC, este tipo de casos forman parte de una presión política que previsiblemente aumentará durante los próximos meses.
En temas puntuales de estacionalidad hay una presión política importante, particularmente de estados con fuerte peso republicano. Esa presión va a subir
No obstante, consideró que mientras estas controversias permanezcan concentradas en sectores específicos, el nivel de incertidumbre seguirá siendo manejable para la relación comercial entre ambos países.
Smith advirtió, sin embargo, que México deberá cuidar la manera en que responda a estas exigencias durante la revisión del tratado.
"Hay que cuidar los acuerdos para que no causen daño estructural. No aceptar condiciones que representen retrocesos, porque una vez que se aceptan es muy difícil revertirlas", señaló.
Las primeras señales
No solo son las fresas, también el tomate, el arándano y el pimiento morrón, productos en los que agricultores de Florida han impulsado acciones comerciales similares durante los últimos años.
Sostienen que "la seguridad alimentaria es seguridad nacional", por ello se solicita al Departamento de Comercio otorgar "el mayor alivio posible" contra las importaciones presuntamente desleales.
La investigación antidumping todavía no concluye y las autoridades estadounidenses aún deberán determinar si existió discriminación de precios y si ésta provocó un daño a los productores locales. Sin embargo, la intervención de uno de los principales senadores de Florida eleva el peso político del caso.