Entre enero y mayo de 2026, las importaciones estadounidenses de productos de tecnología avanzada provenientes de México ascendieron a casi 78,000 millones de dólares, un crecimiento anual de 43%, de acuerdo con la Oficina del Censo de Estados Unidos. Con ello, México ya superó a toda la Unión Europea, cuyas ventas al mercado estadounidense rondaron los 62,000 millones de dólares en el mismo periodo. Solo Vietnam, con compras cercanas a 100,000 millones de dólares, se ubicó por delante de México.
La categoría de Advanced Technology Products (ATP) va mucho más allá de los chips. La Oficina del Censo de Estados Unidos agrupa cerca de 500 códigos arancelarios en 10 segmentos tecnológicos: biotecnología, ciencias de la vida, optoelectrónica, información y comunicaciones, electrónica, manufactura flexible, materiales avanzados, aeroespacial, armamento y tecnología nuclear.
El nuevo motor
El mayor impulso mexicano se concentra en Información y comunicaciones, el segmento que reúne bienes relacionados con el procesamiento, almacenamiento y transmisión de información. Aquí se incluyen computadoras, servidores, equipos de telecomunicaciones, dispositivos para redes de datos, unidades de almacenamiento, periféricos y componentes para equipos informáticos y de comunicación.
Las compras estadounidenses de estos productos originarios de México alcanzaron 63,750 millones de dólares entre enero y mayo, según la Oficina del Censo de Estados Unidos. Solo Taiwán, con 89,472 millones de dólares, mantuvo una posición superior.
El resto de las exportaciones tecnológicas mexicanas también muestra una creciente diversificación. En electrónica, Estados Unidos adquirió 3,927 millones de dólares; en optoelectrónica, 3,734 millones; en ciencias de la vida, 3,578 millones; y en aeroespacial, 1,697 millones, de acuerdo con la misma fuente. En las otras cinco categorías tecnológicas, la participación mexicana todavía es reducida.
Las cifras muestran que México dejó de ser únicamente una plataforma para la manufactura automotriz. Hoy también fortalece su presencia en cadenas de producción de computadoras, telecomunicaciones, electrónica, dispositivos médicos, instrumentos científicos y maquinaria automatizada.
El cambio coincide con una transformación estructural del comercio mundial impulsada por la inteligencia artificial.
Una investigación de Michael E. Waugh, publicada por la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER), muestra que los productos relacionados con la IA ya representan 23% de todas las importaciones estadounidenses en 2025. Además, estas compras crecieron 73% desde 2023, mientras que las importaciones de bienes no vinculados con IA apenas aumentaron 3%.
El estudio identifica a México y Taiwán como actores fundamentales en esta nueva etapa. Entre ambos concentran aproximadamente la mitad del comercio estadounidense de productos relacionados con inteligencia artificial, tanto en importaciones como en exportaciones.