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México exporta 10 veces más bienes que servicios

Las actividades digitales aportaron 19,532 millones de dólares, apenas 0.37% del mercado global, mientras Estados Unidos y China avanzan con mayor velocidad.
Exportaciones servicios México
El auge de la inteligencia artificial, el comercio digital y las soluciones remotas abre un mercado que México todavía aprovecha poco. (metamorworks/Getty Images/iStockphoto)

México ya juega en las grandes ligas del comercio mundial , pero solo en una mitad del campo. En 2025, el país se ubicó como el octavo mayor exportador de bienes, con ventas al exterior cercanas a los 665,000 millones de dólares, de acuerdo con la Organización Mundial del Comercio (OMC).

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La manufactura mexicana, impulsada por el T-MEC y por décadas de integración con Estados Unidos, convirtió al país en una potencia exportadora de automóviles, electrónicos y maquinaria; pero esto cambia cuando se habla de servicios financieros, software, educación, logística, consultoría, plataformas digitales o telecomunicaciones.

Las exportaciones mexicanas de servicios sumaron 63,792 millones de dólares en 2025, con un crecimiento anual de 1.6%, muy por debajo del avance global, cercano al 8%. Esa diferencia llevó a México al lugar 19 entre los mayores exportadores de servicios del mundo, pero, si se incorpora el comercio intracomunitario de la Unión Europea, la posición mexicana cae hasta el lugar 31.

La brecha también se refleja en los servicios suministrados digitalmente, como telecomunicaciones, informática, servicios financieros, seguros, consultoría, publicidad e investigación y desarrollo, entre otros. Es decir, de los 63,792 mdd que México exportó en servicios el año pasado, 19,532 millones de dólares provinieron de actividades realizadas mediante redes digitales. Esa cifra representó apenas 0.37% del comercio mundial de servicios suministrados digitalmente, pese al crecimiento del comercio basado en plataformas tecnológicas, datos, inteligencia artificial y soluciones remotas.

La OMC estima que los servicios representan cerca de la mitad del comercio medido en valor agregado, mientras sectores como finanzas, transporte, telecomunicaciones, educación y tecnología determinan cada vez más la competitividad de los países.

La pregunta es inevitable: ¿por qué una economía capaz de vender miles de millones de dólares en bienes no ha logrado hacer lo mismo con los servicios? La relación comercial con Estados Unidos ayuda a entenderlo. En 2025, México exportó a su principal socio comercial 534,315 millones de dólares en bienes, 81% del total, una cifra que se ha fortalecido con el T-MEC.

Sin embargo, el tratado incluye el Capítulo 15 sobre Comercio Transfronterizo de Servicios para facilitar la prestación entre México, Estados Unidos y Canadá, evitar la discriminación contra proveedores y eliminar barreras innecesarias. Aun así, las exportaciones mexicanas de servicios hacia Estados Unidos alcanzaron 44,021 millones de dólares en 2025, según datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos, equivalentes a 69% del total de servicios exportados, mientras el resto se dirige a países como Suiza, Alemania y Canadá.

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Pero no todo es T-MEC

Para Sergio Contreras, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (COMCE), el problema es que la atención pública y empresarial se ha concentrado casi exclusivamente en el comercio de mercancías, ya que la discusión sobre el T-MEC ha absorbido gran parte de la agenda comercial, mientras las oportunidades en servicios han quedado en segundo plano, tanto en Norteamérica como en otros acuerdos estratégicos, como el de México y la Unión Europea .

Contreras considera que este último marco abre oportunidades en sectores como transporte marítimo, comercio electrónico, servicios financieros, paquetería, logística y contratación pública, donde, por primera vez, empresas mexicanas podrán competir en licitaciones públicas dentro de la Unión Europea, mientras firmas europeas tendrán acceso a procesos similares en México. “Nos hemos distraído mucho con el T-MEC y hemos dejado de considerar otras oportunidades”, asegura.

La oportunidad con Europa es relevante porque, de acuerdo con BusinessEurope, la principal organización empresarial del continente, las empresas europeas exportan servicios a México por 17,800 millones de dólares, mientras importan 9,200 millones.

La organización considera que existe potencial sin explotar en la relación bilateral y que la modernización del acuerdo permitirá una mayor liberalización en áreas como comercio digital, servicios ambientales, transporte, telecomunicaciones y servicios financieros.

Falta el talento

La clave para aprovechar el potencial no está únicamente en los tratados comerciales. Para Pedro Casas, director general de la American Chamber of Commerce of Mexico (AmCham), el factor decisivo es otro. “El eje central de la exportación de servicios es el talento”, afirma al destacar que México tiene ventajas importantes por su cercanía con Estados Unidos, su integración económica y la existencia de una amplia comunidad mexicoamericana; aunque advierte que el dominio del inglés sigue como un desafío.

Casas explica que el país ya es un centro relevante para la instalación de call centers y servicios empresariales, desde desarrollo de software y análisis de datos hasta ingeniería, diseño y consultoría para empresas globales. Además, se observa un creciente interés de compañías internacionales por establecer operaciones de atención remota en territorio mexicano.

El directivo también identifica oportunidades en la industria fintech, donde la Ciudad de México se ha consolidado como un polo regional de emprendimiento tecnológico y financiero. Para capturar ese potencial, considera indispensable fortalecer la formación en carreras STEM: ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, con el propósito de desarrollar más talento especializado.

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La nueva batalla global

El rezago mexicano contrasta con la transformación que vive el comercio internacional. La rivalidad económica entre Estados Unidos y China ya no se limita a fábricas, cadenas de suministro o aranceles; cada vez más se libra en el terreno de los servicios digitales y especializados.

Estados Unidos mantiene el liderazgo mundial con exportaciones de servicios superiores a 1.2 billones de dólares en 2025. Además, ese sector le permitió generar un superávit comercial de 327,660 millones, que compensó parte del déficit registrado en el intercambio de bienes.

China, sin embargo, avanza a mayor velocidad. Desde 2005, sus exportaciones de servicios se multiplicaron por seis y alcanzaron 509,092 millones de dólares en 2025, mientras las de Estados Unidos crecieron 3.3 veces durante el mismo periodo.

El impulso proviene de industrias como inteligencia artificial, comercio electrónico y servicios digitales, sectores que se han convertido en piezas centrales de la economía basada en el conocimiento.

Mientras las dos mayores economías del mundo compiten por liderar esta transformación, México corre el riesgo de quedarse observando desde la banca.

Parte de la explicación está en el entorno regulatorio. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala que México mantiene uno de los marcos más restrictivos para el comercio de servicios entre las economías analizadas. En 2025, el país registró un índice de restricciones al comercio de servicios (STRI) de 0.24 puntos, por encima del promedio de la organización, de 0.19.

Esto significa que las empresas enfrentan más obstáculos para vender servicios desde o hacia México, no mediante aranceles, sino a través de requisitos de presencia local, trámites, licencias, límites a la inversión extranjera, restricciones para mover personal especializado o reglas que dificultan prestar servicios a distancia.

Las consecuencias van más allá de una estadística comercial, porque el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que los países que no desarrollan exportaciones de servicios quedan más expuestos a la volatilidad de los mercados de bienes, registran un crecimiento económico más lento, enfrentan menores niveles de competitividad manufacturera y corren el riesgo de perder talento calificado hacia economías que sí demandan servicios digitales, financieros y profesionales.

La OMC añade otro riesgo: la exclusión de las cadenas globales de valor. En una economía cada vez más digitalizada, los servicios de datos, transporte, logística y tecnología son la infraestructura invisible que sostiene el comercio internacional.

México ya demostró que puede convertirse en una potencia exportadora. El reto ahora es aprovechar la otra oportunidad, donde el conocimiento, la tecnología y el talento generan cada vez más valor.

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Nota del editor: Esta nota se publicó originalmente en la edición de agosto de 2026 de la revista Expansión.

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