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Triangulación china se asoma en solo 2% del avance exportador de México a EU

Los datos ponen en perspectiva el paso directo de mercancías chinas por México, pero abren una pregunta mayor: cuánto contenido chino llevan los productos hechos en el país.
Contenedores con la bandera de China sobre un mapa de Norteamérica ilustran el debate sobre el flujo de mercancías asiáticas hacia México y Estados Unidos, uno de los temas que gana peso rumbo a la revisión del T-MEC.
La presencia de mercancías e insumos chinos en las cadenas de suministro de Norteamérica está bajo mayor escrutinio rumbo a la revisión del T-MEC. (vchal/Getty Images/iStockphoto)

México vende cada vez más productos a Estados Unidos y, al mismo tiempo, compra más mercancías a China. Esa combinación ha alimentado una sospecha en Estados Unidos : que parte de lo que llega desde el gigante asiático simplemente atraviesa territorio mexicano y después entra al mercado estadounidense como si fuera producto mexicano, es decir, existe una triangulación.

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Los datos, sin embargo, muestran que ese fenómeno parece ser bastante más pequeño de lo que sugiere el debate político.

Un análisis del Inter-American Dialogue elaborado por Gilberto García-Vázquez, encontró que alrededor de 2% del crecimiento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos entre 2017 y 2024 presenta señales compatibles con ese tipo de operación: mercancías que llegan desde China y después salen hacia el norte prácticamente como entraron.

Son alrededor de 4,200 millones de dólares, repartidos entre 66 tipos de productos, frente a un crecimiento de 199,000 millones de dólares considerado en el análisis.

Eso no quiere decir que los 4,200 millones sean casos comprobados de triangulación china. El estudio no siguió contenedor por contenedor, lo que hizo fue buscar en los registros comerciales mercancías cuyo recorrido deja pistas de que pudieron pasar por México con poca transformación.

Y esa precisión importa porque el debate que se aproxima en la revisión del T-MEC tiene, en realidad, dos problemas diferentes.

Uno es que un producto chino utilice México prácticamente como puente hacia Estados Unidos. Otro, es que una fábrica mexicana compre piezas chinas, las transforme aquí y después venda el producto terminado al mercado estadounidense.

¿Cómo encontraron ese 2%?

Por ejemplo, México comienza a comprar muchas más llantas a China y, al mismo tiempo, empieza a vender muchas más llantas del mismo tipo a Estados Unidos. Si además salen del país a un precio parecido al que tenían cuando llegaron, existe una señal de que parte de esa mercancía pudo simplemente haber pasado por territorio mexicano.

El análisis buscó justamente esas coincidencias entre miles de productos: que aumentaran las compras desde China, que al mismo tiempo crecieran las ventas mexicanas hacia Estados Unidos y que el producto mantuviera características y precios suficientemente parecidos.

Solo 66 categorías cumplieron los tres filtros utilizados por el estudio. La mayor parte del valor identificado se concentra en maquinaria y equipo eléctrico, con unos 2,400 millones de dólares. También aparecen aluminio y llantas para camión.

Pero el 2% es un piso, no una medición de todo el posible comercio chino que puede llegar a Estados Unidos a través de México. La razón está en lo que ocurre dentro de las fábricas.

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Una pieza china cambia todo

Una batería fabricada en China llega a México, pero no vuelve a salir como batería. Una planta la incorpora a otro producto, junto con piezas mexicanas o norteamericanas, y después exporta el bien terminado a Estados Unidos.

Para la aduana ya no es la misma mercancía que entró. Hubo una transformación en México y, por tanto, ese movimiento no aparece dentro del 2% anterior.

Ahí está el punto central del análisis: el transbordo directo parece pequeño, pero el uso de componentes chinos dentro de productos fabricados en México es una discusión mucho mayor.

De hecho, otro estudio citado en el documento, elaborado por la Reserva Federal de Estados Unidos, estima que el transbordo directo explica menos de un punto porcentual del aumento de las exportaciones mexicanas y lo considera insignificante. En cambio, atribuye 14 puntos a producción china ubicada en México.

¿Cuánto de China hay?

Aquí las cuentas se vuelven menos exactas, ya queEl Inter-American Dialogue encuentra que, cuanto más se amplía la búsqueda para incluir productos que pudieron transformarse en México, mayor es la relación entre las compras procedentes de China y las ventas hacia Estados Unidos.

La coincidencia comienza alrededor de 14% del crecimiento exportador y puede alcanzar un máximo cercano a 25% cuando se observa toda la economía. Pero ese 25% no significa que una cuarta parte de lo exportado por México sea chino. Es simplemente el máximo que los datos permiten relacionar; el contenido chino real se encontraría en algún punto por debajo de ese límite.

La diferencia puede resumirse así: una cosa es que China mande un producto a México para que México lo reenvíe; otra es que México fabrique un producto utilizando una pieza china.

Y esa segunda parte puede convertirse en uno de los asuntos más difíciles de resolver en el T-MEC .

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México está lejos de Vietnam

El análisis también pone a México frente a países que han sido señalados con mayor frecuencia como plataformas para redirigir productos chinos.

La diferencia es considerable, pues por cada dólar que México vende a Estados Unidos, compra aproximadamente 23 centavos de dólar a China. Vietnam compra 1.13 dólares; Malasia, 1.35, e Indonesia, 2.51 dólares. Entre las 11 economías comparadas, únicamente Canadá compra menos a China por cada dólar que exporta a Estados Unidos.

Además, la proporción mexicana casi no cambió después de que comenzó la guerra comercial entre Washington y Pekín. Era de unos 22 centavos en 2017 y terminó alrededor de 23 centavos en 2024.

Si México se hubiera convertido durante esos años en una gran puerta para redirigir mercancías chinas hacia Estados Unidos, lo lógico sería observar un salto importante en las compras a China frente a las ventas mexicanas al mercado estadounidense. El estudio señala que eso no ocurrió.

Además, cerca de 77% del crecimiento exportador mexicano, unos 153,000 millones de dólares, ocurrió en productos en los que México ya era competitivo antes de que Estados Unidos comenzara a imponer aranceles a China.

El problema para el T-MEC

La diferencia entre mercancía china “de paso” y componentes chinos utilizados para fabricar en México puede parecer técnica, pero tiene consecuencias muy concretas.

Estados Unidos puede endurecer los controles para evitar que una mercancía fabricada en China simplemente cruce México rumbo a su mercado. El universo afectado sería relativamente pequeño según este análisis.

Pero si Washington decide exigir que los productos tengan más piezas y materiales fabricados en Norteamérica para recibir los beneficios del T-MEC, el impacto sería distinto.

Esa medida alcanzaría también a empresas que sí fabrican en México, emplean trabajadores en el país y transforman mercancías, pero dependen de baterías, circuitos, motores u otros componentes procedentes de China.

El estudio advierte que todavía no existe una estimación de cuánto les costaría sustituir esos insumos, porque los registros aduaneros no permiten conocer con precisión qué utiliza cada fábrica.

Por eso, el 2% ayuda a cambiar la pregunta rumbo a la revisión del T-MEC. El asunto no es únicamente si México sirve como puente para mercancías chinas. Los datos sugieren que ese fenómeno existe, pero es acotado.

La discusión de mayor tamaño está dentro de las fábricas: cuánto contenido chino puede llevar un producto realmente hecho en México antes de dejar de ser considerado suficientemente norteamericano para recibir los beneficios del T-MEC.

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