Esta diferencia puede provocar que el consumidor modifique no solo qué productos compra, sino dónde los compra, particularmente cuando los artículos sujetos al impuesto forman parte de compras frecuentes y de bajo desembolso.
El traslado de las compras no necesariamente ocurriría hacia los grandes supermercados tradicionales. También puede beneficiar a formatos de proximidad como Oxxo, respaldado por FEMSA, o tiendas como 3B, así como a los formatos de bajo precio de las grandes cadenas de autoservicio. Establecimientos como Bodega Aurrerá de Walmart compiten directamente por las compras cotidianas de las tienditas y cuentan con una estructura de abastecimiento y distribución que les permite operar con una escala mayor.
“(Por eso creemos que) en vez de comprar el refresco en la tienda de abarrotes, los consumidores migran al consumo de refresco en las tiendas catalogadas como bodeguitas y formatos de proximidad, que son las que llegan a ofrecer ofertas para comprar más piezas”, dice Gerardo Cleto López Becerra, presidente del Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar (ConComercio en Pequeño).
"Este mal diseño de política económica impositiva le pega al pequeño comerciante y favorece a las grandes cadenas", añade.
Actualmente, los alimentos no básicos con alta densidad calórica, entre ellos botanas, chocolates, sopas instantáneas y frituras, pagan un IEPS de 8%. Aunque la Cámara de Diputados no ha definido el porcentaje de un eventual incremento, organizaciones como El Poder del Consumidor y Fundar han planteado elevarlo hasta 20%.
La escala como ventaja
Para López Becerra, el riesgo radica en que el consumidor deje de comprar determinados productos por unidad en la tienda cercana y concentre esas adquisiciones en establecimientos que ofrecen promociones por volumen.
El impacto potencial alcanzaría a un universo de alrededor de 1.3 millones de establecimientos de abarrotes, misceláneas y minisúpers, de acuerdo con una estimación de ConComercio en Pequeño.
Estos negocios dependen de una alta frecuencia de visitas, por lo que una reducción en las compras de productos de alta rotación tendrá un efecto que trascienda la categoría directamente afectada por el impuesto.
El sector asegura que ya resiente las consecuencias de los cambios fiscales aplicados a cigarros y bebidas azucaradas a principios de año, con una disminución de entre 8% y 12% en sus ventas.
“Para una tienda que vende alrededor de 8,000 pesos diarios, una disminución de entre 600 y 800 pesos representa un golpe importante al flujo de efectivo”, dice López Becerra, representante de los comercios pequeños de la Ciudad de México.