Publicidad
Revista Digital
Publicidad

Tienditas temen perder clientes si sube el IEPS a cervezas y sopas Maruchan

Las compras pueden desplazarse hacia Oxxo, 3B y Bodega Aurrerá, donde la mayor escala permite ofrecer promociones que las tiendas pequeñas difícilmente pueden igualar.
Una mujer de cabello corto y oscuro vestida con una blusa morada detrás de un mostrador cobra refrescos a un cliente.
El pequeño comercio teme que nuevos impuestos a productos de alta rotación afecten su flujo de efectivo y sus ventas. (Foto: Hector Vivas/Getty Images
)

Un eventual aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los alimentos no básicos elaborados con sodio y a las bebidas alcohólicas no solo podría encarecer productos para los consumidores; también amenaza con profundizar la pérdida de ventas de las tiendas de barrio, que tienen una menor capacidad de negociación con sus proveedores frente a las grandes cadenas de autoservicio.

El debate forma parte de las discusiones rumbo al Paquete Económico 2027. Legisladores han planteado modificar los impuestos aplicables a productos considerados de impacto para la salud, entre ellos alimentos con alto contenido de sodio y bebidas alcohólicas, aunque hasta ahora no se ha definido el porcentaje del incremento.

El riesgo para los pequeños comercios radica en que un incremento fiscal puede ampliar la brecha de precios entre los distintos canales de venta. Mientras las tiendas de abarrotes dependen de compras de menor volumen y tienen un margen limitado para negociar condiciones comerciales, las grandes cadenas pueden aprovechar su escala para obtener mejores precios, lanzar promociones o incentivar la compra de varias unidades.

Publicidad

Esta diferencia puede provocar que el consumidor modifique no solo qué productos compra, sino dónde los compra, particularmente cuando los artículos sujetos al impuesto forman parte de compras frecuentes y de bajo desembolso.

El traslado de las compras no necesariamente ocurriría hacia los grandes supermercados tradicionales. También puede beneficiar a formatos de proximidad como Oxxo, respaldado por FEMSA, o tiendas como 3B, así como a los formatos de bajo precio de las grandes cadenas de autoservicio. Establecimientos como Bodega Aurrerá de Walmart compiten directamente por las compras cotidianas de las tienditas y cuentan con una estructura de abastecimiento y distribución que les permite operar con una escala mayor.

“(Por eso creemos que) en vez de comprar el refresco en la tienda de abarrotes, los consumidores migran al consumo de refresco en las tiendas catalogadas como bodeguitas y formatos de proximidad, que son las que llegan a ofrecer ofertas para comprar más piezas”, dice Gerardo Cleto López Becerra, presidente del Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar (ConComercio en Pequeño).

"Este mal diseño de política económica impositiva le pega al pequeño comerciante y favorece a las grandes cadenas", añade.

Actualmente, los alimentos no básicos con alta densidad calórica, entre ellos botanas, chocolates, sopas instantáneas y frituras, pagan un IEPS de 8%. Aunque la Cámara de Diputados no ha definido el porcentaje de un eventual incremento, organizaciones como El Poder del Consumidor y Fundar han planteado elevarlo hasta 20%.

La escala como ventaja

Para López Becerra, el riesgo radica en que el consumidor deje de comprar determinados productos por unidad en la tienda cercana y concentre esas adquisiciones en establecimientos que ofrecen promociones por volumen.

El impacto potencial alcanzaría a un universo de alrededor de 1.3 millones de establecimientos de abarrotes, misceláneas y minisúpers, de acuerdo con una estimación de ConComercio en Pequeño.

Estos negocios dependen de una alta frecuencia de visitas, por lo que una reducción en las compras de productos de alta rotación tendrá un efecto que trascienda la categoría directamente afectada por el impuesto.

El sector asegura que ya resiente las consecuencias de los cambios fiscales aplicados a cigarros y bebidas azucaradas a principios de año, con una disminución de entre 8% y 12% en sus ventas.

“Para una tienda que vende alrededor de 8,000 pesos diarios, una disminución de entre 600 y 800 pesos representa un golpe importante al flujo de efectivo”, dice López Becerra, representante de los comercios pequeños de la Ciudad de México.

Publicidad

El efecto sobre el ticket

El riesgo para las tienditas tampoco termina en la pérdida de ventas del producto gravado. Algunas categorías cumplen una función de producto ancla, porque generan visitas que pueden terminar en compras adicionales.

Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), explica que botanas, dulces, galletas y bebidas forman parte de esas categorías de alta rotación.

Un consumidor puede entrar a una tienda por una bebida y terminar comprando pan, leche, tortillas, productos de limpieza u otros artículos. Por ello, una menor frecuencia de compra de una categoría puede reducir también las ventas de productos que no están sujetos al impuesto.

“No podemos analizar cada IEPS de manera aislada. Cuando se suman impuestos a bebidas, botanas y otros productos de alta rotación, lo que termina gravándose es el ticket completo de la tienda de barrio”, advierte Rivera.

La preocupación del sector es que el debate fiscal mida principalmente cuánto podría recaudar el gobierno o cuánto podría disminuir el consumo de determinados productos, pero no considere con la misma profundidad el posible cambio en los canales de compra.

El augue de impuestos saludables

El eventual incremento forma parte de la discusión alrededor de los llamados “impuestos saludables”, cuyo objetivo es modificar los patrones de consumo de productos asociados con determinados riesgos para la salud.

La lógica detrás de estas medidas es doble: encarecer determinados productos para desincentivar su consumo y utilizar la recaudación para financiar acciones relacionadas con la atención de enfermedades y campañas para promover hábitos saludables.

Los comerciantes no necesariamente cuestionan el objetivo sanitario, pero demandan mayor transparencia sobre el destino de los recursos obtenidos mediante estos gravámenes.

“Que nos digan cuánto se recauda y cuánto de esa recaudación se destina a atender a los enfermos, a mejorar hospitales o al suministro de medicamentos”, señala López Becerra.

Publicidad

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad