La certeza obedece a que el 85% de los financiamientos públicos está en pesos mexicanos, a tasa fija y es de largo plazo; también que el 100% de la deuda externa está a tasa fija , y que se cuenta con programas de coberturas por tipo de cambio, tasa de interés y petroleras, explicó la subsecretaria.
En el mediano plazo se prevé que mantenga una trayectoria estable, lo cual es importante, porque es “ consistente con la reducción del déficit y el superávit primario que estamos planteando, a partir desde el cierre del año pasado y este. También es importante mencionar el ajuste que se hizo en la base del PIB, por parte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) porque esto impactó este ratio, como saben, es una división, y esto tuvo un impacto en la revisión de estas cifras”, agregó.
De acuerdo con Édgar Amador Zamora, secretario de Hacienda y Crédito Público, la deuda de México se mantiene en parámetros de economías de desarrollo similar, e incluso se encuentra por debajo de economías desarrolladas.
“Es una de las métricas que muchos analistas siguen (…) si tomas el promedio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), esta métrica se encuentra bastante más abajo; Japón está arriba de 200%, Estados Unidos arriba de 100%, entonces, no hay razones para, en el corto y mediano plazo para que esta métrica se convierta en algo que límite la capacidad fiscal y de desarrollo del país, estamos dentro de esos parámetros, que es lo importante. Para los siguientes ejercicios se estabiliza esta métrica, que es la que se utiliza para medir la capacidad de pago y la posición fiscal de un país”, apuntó el secretario.
De acuerdo con los Criterios Generales de Política Económica , que son parte del Paquete Económico, para el cierre de 2026 se prevé en 54.7% del PIB, una perspectiva mayor a lo aprobado por el Congreso, que es 54.3%. La deuda pasará de 20.4 billones de pesos al cierre de 2026, a 21.8 billones para el cierre del siguiente año, el saldo más alto del que se tiene registro.