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Para emprender no hay edad

No sólo las nuevas generaciones apuestan por crear negocios. Los mayores de 50 años también.

Fabián Casaubón se jubiló a los 65 años. A diferencia de 66.1% de los mexicanos de 60 y más años que no son economicamente activos, el exdirector general de la aseguradora Bupa México eligió emprender su propia compañía.

El actuario identificó una oportunidad de negocio en la atención de pacientes con Alzheimer, que representan 8% de la población de más de 60 años en el país, según el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. Por ello, en 2017, fundó Talita, un centro de cuidado de día para personas con esta enfermedad.

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Hoy, el emprendimiento atiende a 14 pacientes, registra ingresos mensuales superiores a 130,000 pesos, emplea a nueve personas y ha levantado 4 millones de pesos de inversión.

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A pesar de las métricas, Casaubón reconoce que no ha sido sencillo. Investigar sobre Alzheimer, crear un plan de negocios, administrar los recursos disponibles y elevar las ventas son algunos desafíos que ha enfrentado. También afrontó el rechazo de 16 fondos de inversión que se negaron a aportar financiamiento a Talita. Las razones: le pedían crecimientos explosivos, miles de clientes o altos retornos, cuando su propuesta era otorgar atención a máximo 35 pacientes.

Sin embargo, el exdirectivo considera que ni la edad ni los retos son impedimentos para iniciar un negocio. Y no es el único que piensa así. En México, cada vez son más las personas mayores de 50 años que emprenden en distintos sectores, desde el restaurantero hasta el tecnológico.

La tasa de actividad emprendedora entre personas de 55 a 64 años pasó de 6% en 2011 a 15% en 2015, revela el Monitor Global de Emprendimiento (GEM, por sus siglas en inglés), basado en entrevistas a 4,643 personas en el país. Marcia Campos, investigadora del Tec de Monterrey, explica que el incremento responde a dos razones: al acelerado envejecimiento demográfico y a que la protección social o las pensiones son insuficientes.

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Para atender este segmento, han surgido iniciativas como 50+ Lab, un centro de acompañamiento para emprendedores mayores de 50 años creado por el exdirector de 3M México Jesús Bush, que en su etapa piloto ha apoyado a una veintena de empresarios.

El Tec de Monterrey también ha puesto el ojo en el tema. Campos adelanta que en las próximas semanas lanzarán el programa Retiro dinámico, para fomentar el espíritu emprendedor en los jubilados y acompañarlos en la creación de empresas.

“En países como México y otros de América Latina, las personas mayores de 50 años se sienten excluidas del mundo de los negocios y de la posibilidad de generar economía para el país”, dice Bush. “Es una fuerza que, económicamente, se debe aprovechar”.

Adiós al confort

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Una de las principales barreras para emprender después de los 50 años es la discriminación social, afirma Campos. “Tenemos una cultura que considera que una persona arriba de esa edad ya no puede aportar nada”, agrega.

Los especialistas consideran que este grupo de emprendedores requiere acompañamiento que les infunda confianza en la nueva labor, pero que, además, afiance, capitalice y actualice la experiencia previa que acumularon.

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Gustavo Piña, de 53 años, cofundó el establecimiento de antojitos mexicanos Las Quekas Factory en 2013, tras quedar desempleado. Actualmente, cuenta con 21 sucursales y reconoce que la confianza fue un pilar estratégico en esta etapa de su vida, que lo motivó a salir de la zona confort y aprender nuevas habilidades.

“Manejar la tecnología, por ejemplo, fue complicado al principio, pero, con la práctica, me he ido familiarizando”, afirma Javier Hernández y García, emprendedor de 85 años y fundador del despacho en línea Senior Consultants México, que ofrece una herramienta digital para reclutar personal.

Bush asegura que las personas mayores de 50 años tienen cuatro fortalezas que aseguran mayor probabilidad de éxito frente a otras generaciones: experiencia, relaciones, acceso a recursos económicos y capacidad para reponerse de los fracasos. Por ello, afirma, debe existir una red de apoyo que impulse los nuevos negocios creados por este grupo poblacional.

“Es un tema que no podemos dejar de lado”, sugiere Campos. Porque, para 2030, 14.8% de la población en México pertenecerá a este segmento, prevé el Consejo Nacional de Población (Conapo).

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Nota del Editor: Este texto fue publicado originalmente en la Revista Expansión, edición 1228, del 15 de febrero de 2018.

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