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Un libro para emprender y aprender del fracaso

Jesús de la Corte, coautor del libro ‘Sorbos de Emprendimiento’, reflexiona sobre la resiliencia y otros elementos comunes en los emprendedores.
Experiencia.
Además de su trabajo como consultor con organismos multilaterales de Europa, Latinoamérica y África, Jesús de la Corte es emprendedor y ángel inversionista.

CIUDAD DE MÉXICO (Expansión). El emprendimiento, bien planteado, es un gran motor transformador de la sociedad e implica enfrentar el miedo y la incertidumbre, afirma Jesús de la Corte, consultor internacional en emprendimiento e innovación, quien ve en esa actividad un medio para dinamizar la economía de los países, hacerla más inclusiva e igualitaria y con empleos dignos.

El también experto en políticas públicas es coautor del libro ‘Sorbos de Emprendimiento’, en el que identifica los cinco elementos que son comunes en los emprendedores de todo el mundo: la pasión, la visión, la convicción, la resiliencia y la integridad.

El libro, próximo a salir en librerías de América Latina, invita a reflexionar sobre la dimensión más humana del emprendimiento y para la que no hay indicadores de medición ni política pública de apoyo, como es el miedo. “Invitamos al emprendedor a que aprenda a lamerse sus heridas”, señala De la Corte en entrevista, en la que analiza el costo de no superar esos temores .

Video: El fracaso es un riesgo del emprendimiento, pero superarlo conduce al éxito

Expansión: ¿Por qué decide escribir este libro?
JC: Fernando Lallana -coautor del libro- y yo llevamos muchos años en esto. Llevo 20 años haciendo consultoría en múltiples países. 'Sorbos de Emprendimiento' comenzó con un programa de radio en España que ha sido muy exitoso. El libro es un ofrecimiento que nos hizo la editorial para sacar la versión literaria del programa en la que seleccionamos las 50 historias de mayor audiencia.

Se llama 'Sorbos de Emprendimiento' porque, así como hay distintas formas de tomar café, las hay para emprender. Tratamos de hacer un libro lo más universal posible. Hay historias de gente de Israel, de Estados Unidos, de América Latina.

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E: ¿Qué es y qué no es Sorbos de Emprendimiento?
JC: No es un libro de cocina, ni un recetario. El libro es un compañero para reflexionar. Los sorbos son 50 reflexiones, en formato corto pero condensado, que invitan a quien lo lee a meditar sobre la temática que estamos planteando. Son cuestiones que aparentemente no están en la preocupación cotidiana del emprendedor, como tener poca chamba, poca lana -dinero- tener que cobrar. Pero hay otra serie de aspectos -como el miedo- que si uno no enfrenta o prevé generan otro tipo de problemas que afectan la consolidación de la empresa.

Por ejemplo, hay un sorbo que se llama 'En el suelo se traba más polvo', que hace referencia a la manera en cómo el emprendedor tiene que enfrentar la caída. No se trata de evitar que se caiga porque esa es una actitud paternalista, sino de que reflexione en el momento en que está en el suelo.

E: El fracaso es algo de lo que cuesta hablar ¿Qué deducen a partir de las experiencias que los emprendedores les han compartido?
JC: El fracaso tienen dos dimensiones: cómo lo percibe quien lo sufre y cómo lo perciben los observadores. La cultura latina castiga el fracaso, lo vemos mal, lo estigmatizamos. En Estados Unidos y el Reino Unido no es así, quien fracasa tiene más peso porque tiene más capacidad para anticiparlo. Quien fracasa aquí no se le da una segunda oportunidad. Así lo ven los observadores y eso afecta también a quien lo vive.

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El fracaso hace daño. Es normal que duela, que deje heridas y cicatrices. Lo que no es normal es que esas heridas condicionen tanto al emprendedor que no vuelva a arriesgarse por miedo a equivocarse otra vez.

En el libro lo que decimos es que hace falta un cambio cultural en el mundo latino que interprete el fracaso como una oportunidad. Invitamos al emprendedor a que aprenda a lamerse sus heridas y a que reflexione de que si se deja llevar por el entorno probablemente tenga una condicionante más.

E: ¿Cuánto tiempo tarda un emprendedor en reponerse del fracaso?
JC: No conozco indicadores que midan el tiempo de reacción. Se puede medir el tiempo que tarda alguien que ha fracasado en montar una nueva empresa, pero eso no implica que se haya recuperado. Un indicador así sería un dato interesante porque de él podrían salir políticas públicas que apoyen la dimensión más humana del emprendimiento.

El riesgo es matemático, lo puedes medir y ponerle un indicador en un modelo financiero que arroje posibles escenarios. Pero el miedo es humano y es la parte que trata de atender el libro.

E: ¿Qué lección extraen sobre el miedo a emprender?
JC: Hay un sorbo que se llama 'Hazlo'. Si tienes miedo a emprender, hazlo con miedo. Es un inhibidor y no podemos evitar vivir con él. Lo único que hay que hacer es evaluar en la medida posible los factores que nos provocan miedo, pero nunca vamos a poder controlarlo al 100% porque la vida es esquiva, dinámica y hay factores que aún previniéndolos no se van a comportar de la misma manera.

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Lo importante es atreverse, lanzarse. Obviamente, haciéndolo de una forma medida y proporcionada en la que no asumas un riesgo superior al dinero que te puedes permitir perder, que es otra de las grandes reflexiones: si te vas a meter en un proyecto, hazlo asumiendo que puede fracasar y por tanto, debes arriesgar solo la lana que te puedes permitir perder.

E: ¿En qué está fundado el miedo, en las capacidades para emprender?
JC: El factor cultural atempera los elementos que tienen que ver con el riesgo, como una variante más. El antropólogo holandés Geert Hofstede hace referencia a los cinco o seis rasgos que diferencian a todas las culturas. Una de ellas es la capacidad que tiene la sociedad para dimensionar el corto y largo plazo.

Hay culturas que son muy cortoplacistas, cuando en ellas el riesgo está asociado a lo que puede suceder a largo plazo da más vértigo e incertidumbre. En las culturas que están asociadas a una visión de mediano y largo plazo, ese factor suaviza el temor.

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Hay un sorbo en el libro que he vivido y hemos visto. Se refiere a las grandes desgracias que hemos sufrido, pero que nunca sucedieron. Y es que, la mente te pone en el peor de los escenarios. Para un emprendedor, no es la mejor situación para tomar una decisión. A la hora de analizar el riesgo, tú mismo te estás presionando al plantear escenarios que no necesariamente tienen por qué pasar.

E: ¿Los miedos son los mismos cuando se emprende por necesidad u oportunidad?
JC: Emprender por necesidad es lógico y comprensible, pero no es deseable. De hecho, el emprendimiento por necesidad le hace mucho daño al ecosistema, porque quien lo hace así no tiene vocación. Si tiene otra forma de generar lana, abandonará el emprendimiento. Son actores que entran y salen constantemente del ecosistema. Si no encuentra trabajo y necesita generar 20,000 pesos mensuales, monta un negocio, como una taquería sin importar que haya otras varias a su alrededor.

El emprendimiento por oportunidad te da otra forma de enfrentar a la realidad. Pero, ojo, eso no quiere decir que no tenga necesidad y que quien emprende por apremio no vea una oportunidad.

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E: ¿Con qué se queda usted de este libro?
JC: Me quedo con una absoluta admiración y respeto por quien emprende. Me parece que es un ejercicio de libertad y de valentía que la sociedad debe admirar. Hay ecosistemas que se caracterizan por eso, como el de Israel que admira a quien emprende. Soy un apasionado de quien emprende, porque hay mucho miedo, vértigo e incertidumbre. Hay mucho sacrificio que va en contra de los principios de comodidad que te pueden dar otros escenarios.

Me quedo también con la reflexión de que países como México y España necesitan más emprendedores íntegros. En países donde hay corrupción es importante que estos inicien un negocio de forma distinta, se puede ganar mucho dinero sin necesidad de violar los principios ya no digamos jurídicos, sino éticos. La sociedad necesita emprendedores que no olviden que vender el alma al diablo nunca compensa, porque antes o después terminas teniendo un problema, como dice otro de los sorbos.

Como tercer punto, veo en el emprendimiento una forma de dinamizar la economía, de hacerla más inclusiva, igualitaria, de generar empleabilidad digna, de reducir la brecha social, de género. Tienen tanto poder el emprendimiento que, bien planteado, es el gran motor transformador de la sociedad.

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E: ¿Cuál es su percepción de lo que sucede en el ecosistema emprendedor de España?
JC: Con España soy muy crítico, porque además una de mis empresas -de las seis que ha creado- es española. Yo creo que se ha destinado mucho dinero al emprendedor, el problema no ha sido de recursos, también ha habido mucha política, pero éstas no han sido bien diseñadas, no han sido acertadas. No ha habido una política seria de evaluación y, si no se mide el resultado y el impacto, uno camina a ciegas.

El papel del gobierno necesita repensarse y reorientarse, necesita un mejor sistema de evaluación, con indicadores y de información contrastada.

E: ¿Y cómo ve el ecosistema en México?
JC: En general, siempre me ha parecido que hay un problema con la inseguridad o seriedad que proyectan las instituciones. En México, la ciudadanía no confía en sus instituciones y es porque éstas no han sabido ganarse esa confianza. Hay mucho servidor público que hace bien su trabajo, pero hay muchos otros que no.

Ese quiebre con la ciudadanía condiciona su respuesta en todas sus formas de actuar. Y, cuando actúa como consumidor compra y vende fuera del mercado formal, en el que no se pagan impuestos y es cuando aparece el emprendimiento informal. En broma he dicho que, si en México todo el emprendimiento informal se formalizara, que tiemble Donald Trump, porque el país sería una potencia mundial. El gobierno debe acercarse al ecosistema formal e integrar también al informal.

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