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Carlos Slim y otros grandes empresarios, los perdedores con el adiós al NAIM

Carlos Slim, Olegario Vázquez, Carlos Hank Rhon, Bernardo Quintana y David Martínez destacan entre los perdedores con la cancelación del NAIM, pues tenían los mayores contratos de obra pública.

CIUDAD DE MÉXICO.- La decisión de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) pone en jaque el creciente negocio de construcción de Carlos Slim y de otros empresarios con quien conformó un gran consorcio para participar en el proyecto, y quienes tenían buena parte de su negocio en este desarrollo.

Los mayores contratos del NAIM, por monto, están en manos de un selecto grupo de empresarios mexicanos, como Carlos Slim (Carso Infraestructura), Olegario Vázquez (Prodemex), Hipólito Gerard (GIA), Carlos Hank Rhon (Grupo Hermes) y Héctor Ovalle (Coconal), además de Bernardo Quintana y David Martínez (ambos en ICA).

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Dentro de este grupo, Carlos Slim lidera el consorcio que ganó dos de los contratos más grandes del proyecto, y que representan cerca del 70% del monto adjudicado: la terminal aérea y una de las pistas, además del proyecto arquitectónico hecho por su yerno Fernando Romero.

Los contratos los ganó con Carso Infraestructura (CICSA), una empresa que representa alrededor del 19% de los ingresos totales de Grupo Carso. Sin embargo, La división de infraestructura de Carso no depende únicamente de la construcción del NAIM, pues en su cartera están también obras fuera de México, de la mano de FCC, en países como Panamá y Nicaragua.

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Además, de acuerdo con la información de la empresa, los proyectos que desarrolla en consorcio con otras firmas, como el NAIM, no figuran consolidados en las operaciones del grupo. Por ello, aunque Slim se queda sin un desarrollo muy importante, los resultados de su compañía no se verán muy dañados.

En consorcio con CICSA están otras empresas de menor tamaño, como Prodemex, de Grupo Ángeles; GIA+A; La Penínsular, parte de Grupo Hermes; e ICA.

Entre ellas, ICA puede ser una de las más afectadas. Por problemas de duda, la firma entró el año pasado en concurso mercantil y emprendió una reestructura operativa y financiera, durante la cual ganó contratos como la cimentación de la terminal aérea, junto a Carso Infraestructura, además de la losa de cimentación del edificio terminal y otras obras. Para la firma, que ya salió del concurso mercantil, éste era uno de sus principales proyectos en desarrollo. Expansión consultó a la empresa respecto a la cancelación del NAIM, sin recibir respuesta hasta el momento.

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Otra firma que tenía toda su infraestructura en el proyecto era Coconal. La firma que preside Héctor Ovalle realizó las obras previas en el terreno del NAIM, como la limpieza y preparación para la construcción, y ganó el contrato para la construcción de una pista. Ambos contratos suman alrededor de 10,000 millones de pesos. De acuerdo con información provista por la empresa a Expansión, en 2017 sus ventas sumaron 8,870 millones de pesos. La compañía declinó opinar sobre la cancelación.

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¿Y ahora qué ocurrirá?

Ante la cancelación del aeropuerto, las empresas pueden tomar vías legales para defender sus intereses, pues el gobierno romperá con contratos vigentes, dijo Eduardo Ramírez, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

“Cada constructor tomará la decisión de demandar o tomar apoyo legal, porque van a estar afectados de sus intereses. Ellos tienen contratos para ejercer una cantidad de obra, en un precio y en un lugar específico, y es ilegal cambiar el contrato a otro lugar”, dijo Ramírez en entrevista.

Por ahora es imposible calcular cuántas empresas se verán afectadas por la cancelación, agregó, ya que no se trata solo de las grandes constructoras, sino de otro gran número de compañías que elaboran y proveen de materiales para la construcción.

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“Muchos de los materiales e insumos de esa obra no se ejecutan ahí directamente, ahí solo se transforman en obra. Como ya se dijo hoy, la afectación es muy grande, la cantidad de empleo del que se habló es más de 40,000 trabajadores, y pueden ser más por aquellos empleos indirectos en talleres donde se fabrican elementos”, comentó.

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