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Nuestras Historias

Un sobrecosto de 58 mdd frena la venta del avión presidencial

Aunque el precio de referencia es de 130 mdd, el valor actual de la aeronave es de apenas 72 mdd, mientras la crisis de la industria presionará aun más su venta.
lun 27 abril 2020 05:00 AM
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La mejor oferta que ha recibido la aeronave ha sido de 65 millones de pesos, mientras su rifa se mantiene en pie para el 15 de septiembre.

La tropezada venta del avión presidencial, una batalla que el gobierno federal ha librado por más de un año, responde a una serie de avalúos que han reflejado un precio superior a su valor real. Además, el momento más crítico de la industria aérea en su historia ha desplomado la demanda de aviones alrededor del mundo, y por consiguiente, su costo, por lo que la situación podría dificultarse más.

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Mientras una serie de avalúos realizados en 2019 situaron el precio de venta del Boeing 787-8 Dreamliner en torno a los 130 millones de dólares (mdd), desde abril del año pasado se estimaba que el valor real del equipo era de 87 mdd, casi dos terceras partes del costo oficial, y debido a la parálisis del sector aéreo por el COVID-19, actualmente apenas alcanza los 72 mdd, indicó una fuente cercana al proceso de venta a Expansión.

Esto se ha hecho saber a las autoridades, sin que se haya visto reflejado en su precio de referencia. De acuerdo con una carta enviada al Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN) fechada el 11 de marzo, de la cual Expansión tiene una copia, el avalúo realizado por el Banco Nacional de Obras (Banobras) tiene una serie de sesgos debido a que se tomó el valor del Aircraft Blue Book (el Libro Azul de la industria), bajo el supuesto de que la aeronave se encuentra en las mejores condiciones.

Pero la realidad es otra. Por un lado, el avión presidencial no está al corriente con varios aspectos que, al menos, acumulan un monto de 3.4 millones de dólares que el comprador tendría que desembolsar, aunado a otros factores que inciden directamente en el valor de la aeronave, como la falta de programas de mantenimiento de equipo de navegación, de boletines de servicio y directivas de aeronavegabilidad. A ello se suma el estado de aspectos cosméticos de los interiores y pintura.

“La falta de dichos programas de mantenimiento conlleva una reducción sustancial al valor de la aeronave”, indica el documento.

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Estas carencias se vieron acentuadas con la insistencia del gobierno federal de tener un precio de venta en torno a los 130 mdd, a través de “declaraciones falsas” que “asustaron a los clientes”, advierte la fuente, que habló bajo condición de anonimato.

“Teníamos un interesado de un país árabe que quería hacer una oferta, pero al día siguiente (el presidente) Andrés Manuel López Obrador salió y dijo que no iba a vender por menos que el valor del avalúo de 135 mdd (…) El cliente dijo: ‘No me interesa ofertar, porque esto no huele bien’, y se retiró”, dijo.

El avalúo actual de 72 mdd resulta alto si se le compara con la respuesta que ha tenido entre los potenciales compradores, pues en el mejor de los casos la oferta ha sido de 65 mdd, lo que representa menos de la mitad del precio de referencia de los avalúos tomados en cuenta.

“No hay compradores para este avión al precio del avalúo, hay por 60 mdd a 65 mdd, nada más”, advirtió la persona con conocimiento del proceso de venta.

Este medio solicitó el posicionamiento del INDAABIN y de Banobras, pero hasta la publicación de este texto no se había obtenido respuesta.

¿Qué dicen los especialistas?

El avalúo de la aeronave al día de hoy coincide con las estimaciones de especialistas del sector.

Eddy Pieniazek, analista de la consultora Ishka Global, apunta a que el valor de la aeronave se situaría en un rango de entre 60 y 90 mdd desde el valor planteado por 130 mdd, principalmente por tratarse de un modelo relativamente viejo para la industria –de 2010–, aunado a que se trata de un equipo pensado para las necesidades de un jefe de Estado.

“Este es el mercado más difícil para vender un avión. En este caso, la demanda es limitada por su configuración, y cuando la hay, se buscan precios razonables, ya que los interiores, por ejemplo, están diseñados de manera única, por lo que puede ser difícil recuperar su costo”, indicó.

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Otro factor en contra es la falta de los diversos registros de la aeronave ya mencionados, ya que puede incidir de manera importante en su valor, refiere Richard Berkemeier, valuador senior de Pegasus Aircraft Appraisal Group quien cuenta con experiencia en avalúos de flotas presidenciales de otros países.

“Los jets privados, por ejemplo, son aviones que, en teoría si no tienen sus respectivos registros pueden carecer de valor. Sin embargo, uno de los asuntos de las flotas presidenciales es que no quieren que la gente tenga información sobre lo que un presidente ha estado haciendo, o que tengan manera de saber si volaron a otro país (…) Si no se tienen todos los registros, puede afectar el valor de otros componentes, como los motores”, explicó.

Las estimaciones de ambos especialistas tienen un precedente en crisis anteriores. Después del atentado contra las Torres Gemelas, por ejemplo, el valor de mercado de aeronaves nuevas en su momento, como el A330-200, cayó 25%, lo que se acentuó para equipos más viejos, como el MD-82 (de 1990), cuyo valor disminuyó en 60%.

De ahí que el momento del mercado y la falta de aspectos y registros esenciales de la aeronave, harán muy difícil la venta.

“El avión tiene valor y hay compradores, pero sin importar quiénes sean, querrán un descuento significativo por el riesgo que implicaría tenerlo”, enfatizó Berkemeier.

“Por su configuración, la demanda es limitada, y de existir buscarán un precio razonable, ya que hay costos que son difíciles de asumir, como el de los interiores”, agregó Pieniazek.

Entonces, ¿qué puede hacer el gobierno?

Mientras el precio de venta del avión presidencial no baje, existen pocas alternativas para que recupere algo de valor.

Una de las que parecería más sencillas sería esperar a que la crisis de la industria aérea pasara para que una aerolínea estuviera interesada, pero eso significaría estar dispuesto a resguardar al avión por algunos años más.

“Podríamos esperar una recuperación en tres o cuatro años, pero será más difícil para los aviones de fuselaje ancho recuperar valor; la manera en la que el mercado se recuperará será, primero, mediante los vuelos domésticos, y posteriormente los internacionales, por lo que la demanda de los aviones para medianas y largas distancias será bajo”, indicó Pieniazek.

Otra alternativa –que incluso el gobierno federal puso sobre la mesa– es arrendar el equipo, pero también se estaría sometiendo al avión a las condiciones del mercado, por lo que salta una tercera opción: venderlo por partes.

“En otros aviones presidenciales en los que he estado involucrado –que quizá hayan sido un poco más viejos– estos equipos son adquiridos por sus componentes; este es un nuevo avión, pero su configuración es de carácter corporativo (…) Hay componentes que son sumamente caros, como los motores”, dijo Berkemeier.

Sin embargo, esta última opción no parece estar en los planes del gobierno federal, pues el presidente Andrés Manuel López Obrador ha afirmado que la rifa del avión sigue en pie, y está prevista para el próximo 15 de septiembre.

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