El grupo, propietario también de Vueling, Iberia y entre otras compañías, afirmó haber tomado esta decisión teniendo en cuenta que pasarán varios años antes de que el tráfico aéreo recupere la demanda de pasajeros que se tenía en 2019.
“British Airways está notificando formalmente a sus sindicatos sobre un programa de reestructuración de presupuestos”, se lee en el comunicado. “Las propuestas permanecen sujetas a consulta, pero es probable que afecten a la mayoría de los empleados”.
En abril, la aerolínea aprovechó el esquema de retención de empleados del Reino Unido –en la que el gobierno del país abonó 80% del salario de los trabajadores afectados, por el tiempo que dure la contingencia satinaría, para evitar su despido– y suspendió a 22,626 colaboradores.
En su reporte de resultados preliminares –que se darán a conocer el próximo 7 de mayo–g, la IAG anunció una caída de 13% en ingresos totales durante el primer trimestre del año, al colocarse en 4,600 millones de euros en comparación con los 5,300 millones de euros del mismo periodo de 2019.
“El resultado operativo, antes de partidas excepcionales, fue una pérdida de 535 millones de euros en comparación con una ganancia de 135 millones el año pasado”, explicó el organismo.