El incremento en los pedidos a domicilio, sin embargo, no será suficiente para mantener el ritmo de crecimiento a doble dígito que traía la marca y que el año pasado fue de 15% (con un aumento en ventas de más de 5,000 millones de pesos, según datos de la empresa), pero Santos se muestra optimista.
“En perspectiva, nos damos por bien servidos y creemos que hemos logrado capitalizar lo suficiente para mantener los empleos”, afirma. El directivo señala que la empresa no ha realizado despidos, aunque sí ha reducido jornadas laborales. “Con la reapertura, evidentemente con todas las precauciones, creemos que podemos tener un crecimiento mismas tiendas de un dígito respecto al año pasado. El tren era de doble dígito, pero ahora sí me parece difícil”, agrega.
En las últimas semanas, la marca ha reabierto varios restaurantes que estaban en proceso de remodelación y reactivado los planes de construcción. Los planes de KFC este año incluían la apertura de 37 nuevos restaurantes, que se quedaran en alrededor de 25, debido a los retrasos generados por el parón en la construcción, que la firma espera acelerar en 2021. La inversión proyectada cambiará y aun no se establece un número final, ya que la mezcla de restaurantes se está analizando también. “Para los restaurantes pequeños, la inversión es de 4 a 5 millones de pesos al año y los de gran escala, entre 17 y 20 millones. No tenemos un número exacto para la inversión de este año porque variará según la mezcla con la que terminemos”, apunta Santos.
La marca cuenta con que durante el segundo semestre se verá una caída en el consumo debido a la crisis económica derivada de la pandemia. De ahí que ha implementado también nuevas estrategias: desde la primera ventana promocional de su servicio de entrega a domicilio, hasta nuevos paquetes y ofertas. “Ahora hay que apelar al antojo y a la inventiva”, reconoce Santos.