General Motors, por ejemplo, puso sus modelos a precio de empleado y lanzó un programa de devolución de enganche por hasta 200,000 pesos en caso de pérdida de empleo. “Es un plan que yo nunca había visto”, dice Gerardo San Román, director de la firma de análisis Jato Dynamics.
Con bonos de 30,000 pesos, tasas de interés promocionales de 9% y 10% (el promedio de la industria es de 15%), servicios de mantenimiento, seguro gratis por un año y la posibilidad de pagar la primera mensualidad en 90 días, las marcas lograron vender casi 140,000 modelos durante el segundo trimestre del año. Incluso, las ventas mensuales fueron creciendo: en abril se vendieron 34,903 unidades, en mayo 42,028 y en junio 62,837, según datos de Inegi.
Pero esta dinámica de recuperación podría verse afectada durante el segundo semestre del año debido a que los fabricantes empezarán a trasladar el impacto de la volatilidad cambiaria a los precios de los vehículos, conforme vayan introduciendo los años modelo 2021.
El peso cerró el semestre con una depreciación de 21.52%, según datos del Banco de México, y aunque los fabricantes trataron de contener este impacto durante el segundo trimestre del año, no podrán hacerlo por mucho tiempo más. “Tenemos que tomar acciones en el precio, porque el deterioro del peso mexicano es realmente malo. No estoy diciendo que vamos a trasladar todo este porcentaje de depreciación al precio de los autos, pero al final del día, y desde un punto de vista corporativo, sí tenemos que incrementarlo”, dice Miguel Barbeyto, presidente de Mazda Motors México.
En México, se ofertan alrededor de 460 modelos, de los que aproximadamente 410 son importados, incluidos varios de los modelos más vendidos en el país como el Chevrolet Aveo, que viene de China; el Volkswagen Vento, que viene de India; el Honda CR-V, que se importa de Estados Unidos; el Toyota RAV4 que viene de Japón, el Nissan Altima que llega desde Estados Unidos y el y Nissan X-Trail, también de Japón.
Incluso los modelos de manufactura local están expuestos a la volatilidad cambiaria, en tanto de que muchos de los insumos con los que se fabrican, como el el acero y el aluminio, se cotizan en dólares, además de que hasta hasta la mitad de los componentes con los que se fabrican se importan de Norteamérica o de otros países.
“Somos una industria global y que en buena medida opera en dólares”, dice Rodrigo Centeno, director senior de Mercadotecnia de Nissan Mexicana.