Encontraron su oportunidad en la industria del almacenamiento de alimentos frescos. “Esta cadena, que empieza en el campo y termina en los anaqueles de los detallistas, siempre ha sido esencial, las personas tenemos que comer. Y eso le da seguridad al negocio”, dice Coronado.
Entraron a este segmento con la adquisición de Iresa, una empresa familiar que contaba con 15 almacenes refrigerados en la Ciudad de México y el Estado de México. El fondo de capital privado Olmo Capital, fundado por Coronado y González, adquirió la compañía a principios de 2017. “La estuvimos operando un año y, a partir de ahí, nos dimos cuenta de que la oportunidad real estaba en crecer la operación a través de alianzas y fusiones”, dice Coronado.
En 2018, Olmo Capital adquirió Basal, con presencia en el norte del país, y este año completó la compra de Ecofrío, con almacenes en el Estado de México. Así se formó Qualianz, una empresa con alcance nacional que suma 190,000 posiciones –de las que 100,000 son para productos que requieren refrigeración– distribuidas en 30 almacenes en Ciudad de México, Estado de México, Querétaro, Monterrey y Tijuana. Pero la visión que tenía Coronado de su negocio hace dos meses ha cambiado radicalmente.
La explosión en la demanda de alimentos, ocasionada por las compras de pánico en medio de la pandemia del coronavirus, llegó a los almacenes de Qualianz a través de clientes como Sigma Alimentos, Pilgrim’s, Bimbo y Walmart, que veían volar sus productos de sus anaqueles. Walmart, por ejemplo, incrementó sus ventas 12.9%, hasta los 171,334 millones de pesos, durante el primer trimestre del año, debido a la demanda “inusual” de alimentos frescos, abarrotes y artículos de limpieza en marzo. “Las ventas y resultados que obtuvimos no corresponden a un curso ordinario de nuestro negocio, sino que son producto de la alta demanda de un servicio esencial durante la emergencia”, dijo en conferencia con analistas, a finales de abril, Guilherme Loureiro, presidente ejecutivo y director general de Walmart de México y Centroamérica.
Hasta antes de este pico, Olmo Capital había invertido 70 millones de dólares para incrementar la capacidad de Iresa y de Basal. Así es que cuando los clientes buscaron sobreinventariarse, a fin de garantizar el abasto de alimentos, Coronado creyó que tendrían capacidad de sobra para responder. “Pero fui algo ingenuo pensando que ya estábamos listos”, dice.