Expansión ha recorrido cuatro hoteles en uno de los destinos más exclusivos de la Riviera Maya, Mayakoba, para conocer de primera mano las experiencias que van a vivir sus visitantes en esta temporada. Se trata de Rosewood, Fairmont, Andaz y Banyan Tree, que son parte de la oferta de RLH Properties. “La experiencia puede ser distinta en algunas cosas; en otras, incluso mejor. Tenemos que seguir reinventándonos para ofrecer lo mejor a nuestros huéspedes” explica Borja Escalada, CEO de la empresa, que gestiona activos hoteleros de lujo, tanto en México como en España.
Todos los hoteles de cualquier categoría están obligados a obtener distintas certificaciones para poder operar tras la alerta sanitaria decretada por el gobierno federal desde finales del mes de marzo. Algunos obtienen, además, sellos internacionales al pertenecer a cadenas hoteleras con presencia en varios países, y también han desarrollado sus propios estándares, como marcas premium, que sirven de benchmark para las normas que luego adoptan los destinos. Ese es el caso de Rosewood, que creó el programa Commitment to Care; de Banyan Tree, con Safe Sanctuary; de Farimont, con All Safe; y de Andaz con Global Care & Cleanliness Commitment.
Para eso, la mayoría de estos hoteles aprovecharon los meses de cierre al que se vieron obligados en un inicio, para capacitar a todo su personal, adquirir los equipamientos y realizar las modificaciones necesarias a sus instalaciones.
“En seguida quise conocer todos los detalles para convertirnos en un hotel piloto para la región. Es una manera ideal de mostrar a nuestra gente cómo podemos hacerlo de manera exitosa, no sólo para generar confianza en nuestros huéspedes, sino también entre nuestros colaboradores” afirma Robert-Jan Woltering, gerente general de Fairmont Mayakoba, para quien el trato personalizado y cercano es una de los diferenciadores más relevantes para los hoteles de alta gama.
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Estos programas implican medidas intensificadas de higiene y seguridad en todas las áreas de los hoteles. La primera de ellas es el aumento en la frecuencia de limpieza y desinfección de las áreas públicas y puntos de contacto habitual. Se ha limitado la capacidad en espacios comunes para garantizar el distanciamiento de las personas, algo que en Mayakoba se ha visto favorecido gracias a sus 250 hectáreas de extensión. Además, se ha reforzado el mantenimiento de todos los filtros de aire y sistemas de aire acondicionado, y la esterilización de amenidades en las habitaciones y el equipaje a la llegada. Las habitaciones permanecen 24 horas entre cada huésped para permitir su sanitización.