Según datos de la dependencia, entre enero y julio de este año se han recibido 2,863 quejas formales contra las aerolíneas, que derivan de que no se logró una conciliación entre la empresa y el consumidor, o de consumidores que no están de acuerdo con el arreglo, y se han realizado más de 25,000 conciliaciones virtuales en el periodo.
“La línea aérea que más quejas tuvo fue Interjet, con 1,649, mientras la que más resolvió conciliaciones fue Volaris, que ha conciliado 97% de las quejas”, explica Sheffield en entrevista.
Sin embargo, la situación varía de un caso a otro, ya que en ocasiones la resolución depende de la aerolínea, de un intermediario e incluso de las mismas capacidades de la Profeco.
1. La devolución de la TUA
Cuando una persona compra un boleto de avión, generalmente paga tres cargos: el servicio de transporte (que ofrece la aerolínea), los impuestos y la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA), que si bien cobra la línea aérea, se entrega al operador del aeropuerto como pago por el uso de sus instalaciones. Y esto se ha convertido en un problema ante la situación financiera de las aerolíneas.
“Hemos tenido bastantes problemas con el reembolso de la TUA, que no es un impuesto ni un derecho, es el pago de un servicio por adelantado, y que no es dinero de la línea aérea. Resulta que hay boletos en los que es más el costo de la TUA que el de la transportación aérea. Ha sido un gran problema porque las aeolíneas han tenido que reembolsar la TUA, pero es un fuerte gasto financiero, porque eso ya se lo habían entregado al grupo aeroportuario”, explica el procurador.
El precio de la TUA varía entre un aeropuerto y otro. Mientras en instalaciones de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) se cobra alredededor de 19.7 dólares en un vuelo internacional, en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México este costo es de hasta 42 dólares, casi 900 pesos.