Respecto a los grupos aeroportuarios, la menor presión de costos fijos –como el caso de las aerolíneas– ha jugado a su favor, aunado a la expectativa de que podrán renegociar las inversiones que tenían contempladas obteniendo una mayor disponibilidad de efectivo. Este es el caso de GAP, que ha recuperado 79% de su valor de mercado pre COVID-19, favorecido por la extensión sus inversiones de capital desde un periodo de cinco a siete años.
“Debido al pago de rentas, para GAP no se generó una ruptura en su flujo de efectivo. OMA es la más castigada de los tres grupos aeroportuarios al ser una empresa que se endeudó para obtener capital para hacer infraestructura que no se generó, y por eso se ve rezagada”, considera Fernández.
Entre las empresas hoteleras, el perfil de clientes que atienden –tanto operadores como Fibras– ha influido en su valor de mercado. Por ello, emisoras como RLH Properties –enfocada en el segmento premium y de hotelería boutique– y Fibra Inn –que realiza desarrollos para viajeros de negocios– han mostrado las mayores recuperaciones, de 75.9% y 68%, respectivamente.
Pero la posición financiera de cada compañía ha incidido para que otras cadenas como Hoteles City Express, también enfocada en viajeros de negocios, no hayan tenido el mismo resultado, manteniendo una caída de más de 57% de su valor de mercado.
“City ha tenido un impacto fuerte porque ha estado construyendo infraestructura desde 2018, tuvo que detenerla en 2019 y tenía planeado hacer mayor inversión en 2020, por lo que tenía deuda rezagada”, explica Fernández.
Los especialistas coinciden en que, pese a ser lenta, la recuperación para el sector turístico vendrá, y paulatinamente la recuperación bursátil también se presentará, dependiendo del manejo financiero de cada emisora.
“Muchas personas están buscando salir de vacaciones o de fin de semana. Van a buscarlo lo más pronto posible debido al estrés físico y psicológico por el encierro. Las empresas van a aprovechar eso”, concluye Fernández.