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Más empleo automotriz para EU: la promesa que Donald Trump no pudo cumplir

Tras casi cuatro años en la Casa Blanca, el mandatario ni superó la generación de empleos automotrices que logró Barack Obama, ni tampoco consiguió la reinstalación masiva de plantas armadoras.
vie 09 octubre 2020 05:00 AM
Donald Trump
Desde enero de 2017 hasta febrero de 2020, se agregaron 49,300 empleos en la fabricación de automóviles y autopartes en Estados Unidos, a una tasa de crecimiento del 5.2%. Pero fue la mitad de los generados en la administración de Barack Obama.

Donald Trump no pudo cumplir una de sus promesas de campaña de 2016: regresar el empleo automotriz a Estados Unidos que, según el mandatario, México le había robado durante años.

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Los empleos en la fabricación de autopartes y vehículos en Estados Unidos han aumentado con Trump, pero el crecimiento del empleo fue más rápido bajo la administración de Barack Obama. Según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS, por sus siglas en inglés), desde enero de 2017 hasta febrero de 2020, se agregaron 49,300 empleos a la fabricación de automóviles y autopartes, una tasa de crecimiento del 5.2%. Durante el mismo período de tiempo, 37 meses, de la administración Obama, los empleos en la fabricación de piezas y vehículos aumentaron en 99,600 o un 11.6%.

“Las empresas [armadoras] han enviado los empleos a México”, dijo Trump durante un discurso pronunciado en agosto de 2016, en el Club Económico de Detroit, la ciudad automotriz que alberga los corporativos de Ford, de General Motors y del grupo Fiat Chrysler. Entonces Trump dijo que, de llegar a la presidencia, impondría un arancel de 35% a todos los autos que estas empresas importaran desde México.

Este discurso, que prendió las alarmas de los empresarios del sector, se hizo bastante popular entre algunos segmentos de la población estadounidense a los que Trump quería llevar a las urnas.

La clase trabajadora estadounidense representa 49.9% de la población de ese país, según un reporte de Pew Research Center, y para atraer estos votos, Trump apeló a uno de los mayores miedos de ese segmento de la población: el desempleo. El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos adoptó una línea dura contra México, exhibiéndolo como el destino al cual se están yendo las fuentes de empleo.

Pero tras casi cuatro años en la Casa Blanca, el mandatario ni superó la generación de empleos automotrices que logró su antecesor, ni tampoco consiguió la reinstalación masiva de plantas armadoras en Estados Unidos desde México.

En Michigan, el bastión automotriz estadounidense, la cantidad de empleos en la fabricación de vehículos y autopartes ha disminuido bajo el gobierno de Trump. En febrero, antes de que comenzaran los cierres por la pandemia, los puestos de trabajo en este sector se habían reducido en 2,400 desde enero de 2017, cuando Trump asumió el cargo. En agosto, esos puestos de trabajo en Michigan se situaban en 155,800, unos 18,400 menos que el mes en que Trump asumió el cargo, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales.

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'Inversiones' no es lo mismo que 'plantas'

Durante un mitin en Fayetteville, Carolina del Norte, el 19 de septiembre, y otro en Vandalia, Ohio, el 21 de septiembre, Trump contó que, tras pedirle en 2017 al entonces primer ministro japonés Shinzo Abe que las compañías automotrices japonesas construyeran plantas en Estados Unidos, se anunciaron cinco plantas.

“Le dije: Shinzo, tienes que construir plantas aquí, no puedes hacer esto. Estás construyendo tus autos en Japón y enviándolos. Queremos que nuestros coches se fabriquen aquí. Él dijo: Bueno, eso no depende de mí, eso depende de las empresas. Le dije: Está bien, Shinzo, sé que puedes hacerlo. Al día siguiente se anunciaron cinco plantas en Michigan".

Pero de las cinco nuevas inversiones de fabricantes japoneses anunciadas para Michigan, solo una de ellas corresponde a una planta, no armadora sino de componentes: Honda y General Motors anunciaron en enero de 2017 una inversión conjunta para producir sistemas de celdas de combustible de hidrógeno en una planta de fabricación de paquetes de baterías ya existente de General Motors en Brownstone, Michigan.

Ambas empresas dijeron en un comunicado de prensa que invertirían un total de 85 millones de dólares en el proyecto, lo que crearía casi 100 puestos de trabajo. Honda y General Motors habían estado trabajando juntos para crear sistemas de pilas de combustible bajo un acuerdo de colaboración que dieron a conocer en julio de 2013.

Las otras cuatro inversiones japonesas en Michigan fueron:

  • La alianza Renault-Nissan-Mitsubishi anunció en junio de 2017 que había instalado dos nuevas estaciones de carga rápida de vehículos eléctricos en el sureste de Michigan;
  • Toyota dijo en mayo de 2018 que ampliaría una instalación de prueba de vehículos autónomos;
  • Subaru anunció en agosto de 2018 una inversión de 48 millones de dólares en un centro tecnológico que crearía 100 puestos de trabajo;
  • La alianza Renault-Nissan-Mitsubishi propuso en junio de 2019 expandir su Centro Tecnológico de América del Norte con una inversión de 41 millones, que crearía 85 puestos de trabajo.
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Solo dos plantas

En otros estados tampoco han llovido inversiones automotrices durante la administración de Trump, pese a que en junio de 2019 enumeró a varios estados donde “no se había construido una [planta de automóviles] en 40 años y ahora estaban por todos lados”. Según datos del Centro de Investigación Automotriz (CAR por sus siglas en inglés) esto es falso: en 2015, durante la administración de Obama, se anunciaron dos nuevas plantas en Carolina del Sur, una de Volvo, cuya construcción inició el 25 de septiembre de 2015, y otra de Mercedes-Benz, que inició la construcción en julio de 2016.

Solo dos nuevas plantas se han anunciado desde que Trump asumió el cargo en enero de 2017: una planta conjunta entre Toyota y Mazda, en Alabama, anunciada en enero de 2018, y una planta de Fiat Chrysler Automobiles en Michigan, anunciada en febrero 2019.

No más plantas… por ahora

Para Guido Vildozo, analista de IHS Markit, la construcción de plantas, más que a un momento político, obedece a un momento de mercado. Y los últimos cinco años no han sido precisamente el mejor momento para la venta de vehículos en Norteamérica. Desde 2016, las ventas de autos en la región empezaron a dibujar una meseta y la pandemia de coronavirus tiró las ventas. “Aunque podríamos ver un repunte a partir del tercer trimestre, no veremos volúmenes similares a los que tuvimos el año pasado, sino hasta dentro de cinco años”, dice Vildozo.

Al menos por ahora, los anuncios de nuevas plantas armadoras han llegado a su fin. A nivel global, hay una capacidad instalada para fabricar unos 95 millones de vehículos al año, pero la pandemia del coronavirus ha dejado a las plantas con capacidad ociosa. “Estimamos una caída de 12% en los volúmenes globales relativos al año pasado, cerrando con un volumen de producción de entre 78 y 79 millones de unidades, cuando el volumen promedio para cubrir los gastos de la capacidad instalada es de 80 a 83 millones de unidades”, dijo Vildozo.

Por ahora, antes de pensar en construir nuevas instalaciones, las armadoras están ocupadas en volver a reactivar las ya existentes.

Ni México, ni el muro, ni aranceles del 35% a los vehículos, ni la creación de millones de nuevas fuentes de empleo en nuevas plantas armadoras han resonado con las misma fuerza que en 2016. El tiempo demostró que finalmente eran promesas difíciles de cumplir.

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