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No sólo es La Europa, los concursos mercantiles acechan a empresas de consumo

Con la crisis financiera por el Covid-19 y la falta de respuesta al cambio en los modelos de negocio, más empresas buscan una reestructura financiera a través de un concurso mercantil.
mar 04 junio 2024 05:45 PM
La Europea
Con los concursos mercantiles, las empresas buscan mantener sus operaciones.

La pandemia ha dejado un panorama financiero incierto para las empresas de consumo, que han tenido que enfrentarse a retos sin precedentes. Esto se ha traducido en un incremento de solicitudes de concurso mercantil, tanto a nivel local como global. Este mecanismo, diseñado para evitar la quiebra total, se ha convertido en una herramienta vital para muchas compañías en apuros.

Crisis financiera en México En México, varias empresas de consumo han recurrido al concurso mercantil para intentar mantener sus operaciones. Un caso reciente es el de La Europea, que no logró superar las secuelas financieras de la crisis de 2020. La cadena de tiendas especializada en vinos y licores optó por el concurso mercantil para reestructurar sus deudas y evitar la bancarrota.

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Otras empresas mexicanas, como Maskota y Grupo Famsa, también han tomado este camino con resultados variados. Maskota, la empresa de productos para mascotas, solicitó su ingreso a concurso mercantil en junio de 2022, pero no logró un acuerdo con sus acreedores y fue declarada en quiebra en julio de 2023.

Grupo Famsa, que solicitó acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Bancarrotas de Estados Unidos en junio de 2020 y posteriormente al concurso mercantil en México, tampoco logró sobrevivir. La compañía cerró su última tienda en marzo de 2023, con una deuda que oscilaba entre los 1,000 y los 10,000 millones de dólares.

En contraste, el caso de La Comer muestra que es posible superar estas dificultades. La empresa, que operaba la cadena Comercial Mexicana, entró en concurso mercantil en julio de 2010 y logró un acuerdo con sus acreedores en noviembre del mismo año. Esto le permitió finiquitar casi 20,000 millones de pesos en deudas y vender parte de sus operaciones a Soriana, reemergiendo como La Comer con una sólida base financiera.

Factores comunes de insolvencia

Ricardo Israel Robles Pelayo, experto en derecho corporativo y docente en la Escuela Bancaria y Comercial (EBC) Campus Tlalnepantla, señala que la falta de planeación estratégica y el mal manejo de la contabilidad y flujo de efectivo son factores comunes entre las empresas que solicitan entrar a concurso mercantil.

“La acumulación de deudas, la sobreexposición al riesgo financiero y la falta de controles internos son recurrentes en estos casos”, explica Robles Pelayo. Además, muchas empresas no lograron adaptarse a los cambios del mercado, especialmente a la digitalización acelerada por la pandemia.

“No solo problemas de gestión interna, sino por la incapacidad de enfrentar la competencia y los altos costos operativos”, añade.

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El académico destaca que otro de los comunes denominadores es la incapacidad de las compañías para adaptarse a los cambios del mercado, o la regulación. Como pasó durante el Covid-19, muchas empresas no tuvieron la capacidad de transformar sus operaciones para volcarlas hacia los canales digitales, lo que las coloca en una situación compleja respecto a su competitividad.

“Muchas empresas del sector enfrentan la falta de adaptación efectiva a los canales digitales, como el ecommerce, y esto es debido a que la transición requiere, invariablemente, una inversión significativa en tecnología, logística y marketing digital, y hay empresas que no logran integrar estas áreas de manera eficiente y, como consecuencia, enfrentan una disminución en las ventas y una pérdida de competitividad”, dice.

Revlon, Tupperware y Red Lobster: los casos en Estados Unidos

Situación en Estados Unidos En Estados Unidos, el Capítulo 11 de la Ley de Bancarrota permite a las empresas reestructurar sus operaciones y deudas. Empresas icónicas como Revlon y Tupperware han recurrido a este mecanismo recientemente. Revlon, con una deuda de 3,500 millones de dólares, se declaró en bancarrota en junio de 2022 pero salió del proceso en mayo de 2023 tras entregar el control de la firma a los tenedores de deuda.

Tupperware, por otro lado, se declaró en quiebra en abril de 2023 al no poder competir con marcas que venden productos similares a precios más bajos en canales en línea. La compañía aún no ha logrado una reestructuración financiera efectiva.

Red Lobster Management, propietaria de la cadena de restaurantes Red Lobster, también solicitó acogerse al Capítulo 11 en mayo de 2023, planeando reducir sus ubicaciones y vender activos.

Zulima González, socia de la firma de abogados Pérez Correa González y Asociados, explica que las filiales de estas compañías en otros países, como México, no siempre necesitan solicitar concurso mercantil debido a que la deuda principal y los bienes están en Estados Unidos.

“Reestructurar la deuda en su país de origen puede ser suficiente para mantener operaciones internacionales sin cambios significativos”, afirma González.

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