“Sí, verán a afectado su pago arancelario con las nuevas disposiciones, pero estas tuvieron, en el último trimestre del año, una cobertura con inventarios importantes que cuando menos harán que en el primer semestre de este 2026 la nueva tarifa tenga un impacto menor en términos de lo que es el costo de importación”, comenta Rosales en conferencia de prensa a petición de Expansión.
Basándose en las acciones que han seguido las automotrices en otras partes del mundo, como en Europa, en donde también se han endurecido los aranceles para los vehículos “Made in China”, el representante del organismo describe que se han adoptado diferentes estrategias para que éstos no lleguen a impactar de manera directa al consumidor final.
En el caso concreto de España, las automotrices han optado por absorber parte de estos aumentos, al mismo tiempo que los distribuidores han optado por disminuir sus márgenes de ganancia, pero hasta el momento las firmas no han dicho la estrategia a seguir para el mercado local con este nuevo panorama.
“Para lo que corresponde a México en este primer semestre creo que va a haber pocas variaciones en términos de cómo se mueva la participación. Para el segundo semestre habrá que estar atentos cómo responde cada una de las empresas en función de sus capacidades financieras, logísticas y, por supuesto, sus apuestas para permanecer en México”, añade.
La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) subraya estar a favor de la medida, aunque desde el organismo que representa las armadoras en el país asegura no contar ahora con una previsión respecto a cómo afectará al mercado.
Hoy los autos de marcas chinas representan el 9.4% del total del mercado, de acuerdo con datos de Inegi, aunque varias de estas marcas no reportan sus cifras de ventas ante el instituto, como BYD, por lo que los especialistas consideran que su participación real queda aún por encima de este porcentaje.
“No tengo ese dato, entonces no lo podría estimar, pero lo que sí es que estamos a favor de esto porque es una medida y una política pública que equilibra el mercado, tiende a equilibrarlo, y a darle un poquito más, de como lo han comentado el mismo secretario, de piso parejo para poder competir en México”, comenta Rogelio Garza, presidente de la AMIA, a petición de Expansión.
De acuerdo con datos de Inegi, de los más de 1.5 millones de vehículos vendidos en el país a lo largo del año pasado, el 64.9% fueron importados y solo 35.1% de origen nacional.
No solo son aranceles
Así como lo han dicho las autoridades, la medida de incrementar los aranceles para esa clase de vehículos tiene el interés de fortalecer la industria nacional y los productos hechos en México, pero desde la perspectiva del sector, si realmente se quiere velar por el bienestar de los productores instalados en el país, se deben de tomar más cartas en el asunto.
Rosales destaca que el organismo le ha pedido de manera directa tanto a la Secretaría de Economía como al propio Congreso una política complementaria para la industria, lo que también iría en línea con el Plan México, de orden federal, encaminado a la sustitución de importaciones.
“El incremento de aranceles no debe de ser un objetivo en sí mismo, sino un instrumento más para poder cumplir lo que está enarbolado en el plan en México y lo que la presidenta Shainbaum ha venido impulsando durante su gobierno, que es disminuir las importaciones con el propósito de generar las condiciones necesarias para producir en México y que esto genere empleo e inversión”, argumenta.
Entre las propuestas está la actualización del régimen fiscal existente para aquellos autos hechos en México que sean adquiridos, así como impulsar la renovación del parque vehicular de microempresas con programas de la Banca de Desarrollo a partir de unidades ensambladas en el país.
Otra estrategia que podría contribuir a la industria nacional en México sería una similar a la adoptada por Estados Unidos, en donde las autoridades han optado por deducir el pago de interés de los créditos automotrices para aquellas unidades ensambladas en aquel país.
“Se tiene que enfocar y atender para poder lograr el avance y la oportunidad que encarecer las importaciones estará significando…Debemos de retomar el fortalecimiento para adquirir vehículos hechos en México y con ello se justifique que las empresas automotrices amplíen líneas de producción de modelos enfocados a satisfacer los requerimientos del mercado local”, añade.