El Registro de Telefonía ya comenzó y aunque la regulación concede un plazo formal de seis meses para vincular cada línea móvil a una identidad, en la práctica, los operadores de telecomunicaciones podrían aplicar restricciones anticipadas que afectarán directamente el uso cotidiano del servicio para los usuarios de prepago.
Usuarios que aún cuentan con saldo activo comienzan a enfrentar dificultades para realizar recargas, hacer llamadas o descargar datos móviles, aun cuando el calendario oficial todavía no vence. El objetivo, según fuentes del sector, es acelerar un proceso que avanza muy por debajo de lo previsto.
Trabajadores de Centros de Atención a Clientes confirmaron a Expansión que los operadores ya se preparan para limitar gradualmente el servicio a quienes no hayan completado el registro. Aunque la disposición regulatoria fija una temporalidad definida, la industria optaría por medidas de presión previas para forzar la vinculación de las líneas.