E: Cuando la comisión dice que las tortillerías van a reducir costos, ¿de qué costos estamos hablando? ¿Esto significa que el precio de la tortilla va a bajar?
AM: Hablamos de varios costos. Primero, las tortillerías recibirán activos que antes no eran suyos, como las máquinas. Eso ya representa un beneficio económico directo.
También tendrán la libertad de comparar proveedores y negociar mejores condiciones de compra de harina. No podemos afirmar que el precio de la tortilla va a bajar automáticamente, porque influyen muchos factores, pero sí se generan condiciones para que haya competencia en precio y calidad.
E: La empresa dio a conocer que nunca buscó amarrar de forma indebida a los tortilleros. ¿Cómo interpreta la autoridad ese argumento a la luz de la investigación?
AM: Nosotros analizamos los efectos de las prácticas, no solo la intención declarada. La investigación mostró que estas estrategias tenían el efecto de limitar la competencia y de reducir significativamente la libertad de elección de las tortillerías.
Independientemente de cómo se presenten, cuando las prácticas producen efectos anticompetitivos y quien las implementa tiene poder de mercado, la autoridad tiene que intervenir.
E: Gruma también dio a conocer que no habrá venta de sus plantas. ¿Por qué la Comisión consideró suficiente modificar contratos sin desincorporar activos?
AM: Consideramos que las medidas estructurales y conductuales impuestas son suficientes para modificar las condiciones de competencia en el mercado. La eliminación de exclusividades, la cesión de maquinaria y el monitoreo constante generan un cambio relevante.
Eso no significa que dejemos de vigilar. El cumplimiento será supervisado durante diez años, con reportes periódicos y facultades de verificación por parte de la Comisión.
E: ¿Cómo va a vigilar la Comisión que estos cambios sí se cumplan y no se queden en el papel?
AM: Habrá un esquema de monitoreo continuo. Se revisarán contratos, se verificarán las condiciones comerciales y se recibirán reportes periódicos por parte de la empresa.
Habrá un esquema de vigilancia continua. Durante los primeros cinco años, la Comisión dará seguimiento puntual mediante reportes periódicos, revisión de contratos y labores de verificación directa para asegurar que las medidas se estén cumpliendo en la práctica.
El monitoreo es hasta por diez años, dependiendo de cómo evolucione el mercado y del cumplimiento observado. Durante todo ese periodo, se mantendrán canales abiertos para que las tortillerías puedan reportar presiones, incumplimientos o intentos de mantener prácticas prohibidas, lo que permitirá a la Comisión intervenir de inmediato si es necesario.
E: Si dentro de algunos meses las tortillerías siguen sintiendo presión para no cambiar de proveedor, ¿qué pasaría?
AM: Si se detecta incumplimiento, hay consecuencias legales. La Comisión puede imponer sanciones y tomar medidas adicionales. La idea es que las tortillerías tengan la certeza de que pueden ejercer su libertad de elección sin represalias y que la competencia se dé en condiciones reales.