Por si el escenario no fuera ya complejo, la Secretaría de Energía (Sener) en su Programa Sectorial de Energía (Prosener) 2025-2030, publicado en diciembre pasado, contempla que será en 2027 cuando se alcance el objetivo de los 1.8 millones de barriles diarios y no hasta 2030 como se había señalado al inicio de su gobierno, de manera que 2026 será una año determinante para lograr el objetivo.
“El Gobierno de México plantea mantener la producción petrolera por encima de 1.6 millones de barriles diarios y alcanzar los 1.8 millones a lo largo del presente sexenio. Pemex aportará en 2026 hasta el 86% de la producción propuesta. De acuerdo con el Plan Estratégico 2025-2035, a lo largo del presente sexenio con el impulso de los proyectos de desarrollo mixto que, en 2033, aportarán el 25% de la producción nacional”, asegura el Prosener.
“El objetivo de sostener tal nivel de producción petrolera es privilegiar su procesamiento industrial y resolver las necesidades del consumo nacional de combustibles líquidos y petroquímicos derivados del crudo y del gas natural, para lograr la autosuficiencia en gasolina y diésel, así como contar con una producción sustentable que cuide en el presente y el futuro los recursos petroleros de México”, añade el documento.
Otro factor que juega en contra de Pemex es que en sus cifras se observa una menor perforación de pozos petroleros y de equipos de perforación.
Entre julio y septiembre del año pasado estaban en operación 3,822 pozos productores de petróleo, pero en el mismo trimestre de este año la cifra descendió a 3,489, una reducción de 8.7%, es decir, 333 pozos menos aportando barriles al sistema productivo de la empresa.
En el caso del gas natural no asociado, la tendencia es similar. Pemex pasó de tener 2,573 pozos operativos en el tercer trimestre del año pasado a 2,343 en el mismo periodo del año en curso, lo que implica una disminución de 8.9% y reduce la flexibilidad operativa de la empresa en un segmento clave para el suministro energético.
La combinación de menos pozos, menor capacidad de perforación y restricciones financieras coloca a la meta de 1.8 millones de barriles diarios como un objetivo cada vez más complejo de alcanzar y sostener, por lo que los esfuerzos que se realicen este año serán cruciales para la empresa estatal.