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Enero, el mes en que muchos quieren cambiar de trabajo, pero no todos se atreven

El inicio del año activa decisiones personales para cambiar de empleo, justo cuando las expectativas de contratación están disminuyendo.
mié 28 enero 2026 12:58 PM
January Jump: trabajadores en México quieren cambiar de empleo, pero se topan con un con un freno
México sigue creando empleo, pero no al ritmo ni en la calidad necesaria para reducir de forma sostenida la informalidad. (iStock)

Cambiar de empleo en enero, justo cuando el mercado se vuelve más cauteloso, define el inicio del año para miles de profesionales en México. Con el cambio de calendario también se reordenan las metas de carrera y surge la pregunta de si seguir donde se está o intentar algo distinto.

En el mercado del trabajo, a este impulso se le conoce como January Jump, un fenómeno que no habla de renuncias masivas sino de algo más silencioso y extendido, al ser ese momento en que las personas aceptan que seguir por el mismo sendero laboral ya no encaja con lo que esperan de su carrera profesional.

Enero funciona como un punto de corte porque se cerraron proyectos, llegaron o no los bonos y el balance personal deja de ser opcional. “El mes concentra decisiones que se estuvieron cocinando durante meses”, dice Roberto Ventura, socio director de NEOS RH Consultores.

El experto consultado asegura que la gente no arranca el año queriendo cambiar de trabajo, lo que pasa es que emocionalmente llega con la certeza de que algo ya no está alineado.

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Desde la lectura de ManpowerGroup, el motor tradicional del movimiento entre enero y marzo sigue siendo económico. Luego de recibir compensaciones o cerrar el año, muchas personas aprovechan ese momento para buscar un mejor ingreso.Sin embargo, en esta ocasión ese sentir ocurre en un mercado laboral que sí se está moviendo, pero con más calma. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi revela que al inicio de 2025 se sumaron 123,446 personas ocupadas respecto al cierre de 2024.

Pero la firma de reclutamiento detecta que, ante la incertidumbre y la menor expansión de algunas empresas, ese impulso puede verse atenuado. Cuando no hay tantas vacantes o los planes de crecimiento no están definidos, el talento tiende a quedarse por seguridad, incluso si existe la intención de cambiar de trabajo.

A ese escenario se suma otro dato. El 13% de los empleadores aún no ha definido si hará ajustes en su plantilla durante el primer trimestre de 2026, y en 27% de los casos esa indecisión responde a la variabilidad en las necesidades de los clientes, es decir, que se dificulta anticipar la demanda de talento al arranque del año.

La diferencia ayuda a entender por qué enero se siente intenso. Hay más personas trabajando que hace un año, pero el ritmo de crecimiento no es lo suficientemente acelerado como para absorber de inmediato todas las expectativas de cambio que aparecen al inicio del calendario.

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Ventura señala que muchas de las intenciones y decisiones que se toman en enero parten de la percepción de que el mercado laboral ofrece más de lo que realmente está ofreciendo y el contraste se vuelve más evidente cuando se mira la informalidad.

En diciembre pasado, la población ocupada en México se ubicó en 60.4 millones de personas, de las cuales 33 millones trabajaban en la informalidad, de acuerdo con datos del Inegi.

Esto significa que más de la mitad de quienes tienen un empleo lo hacen sin prestaciones ni seguridad social. Según el seguimiento de ManpowerGroup, la tasa de informalidad laboral cerró 2025 en 54.6%, un nivel 0.9 puntos porcentuales mayor al registrado un año antes, cuando fue de 53.7%.

Visto en números absolutos, en diciembre de 2024 había 31.8 millones de personas en la informalidad. Doce meses después, esa cifra aumentó en alrededor de 1.2 millones, hasta llegar a los 33 millones.

El comportamiento a lo largo del año también muestra una tendencia al alza, con algunos altibajos. El 2025 arrancó con 32.2 millones de personas en la informalidad; en febrero la cifra subió a 32.3 millones; en marzo alcanzó 32.5 millones; en abril llegó a 32.7 millones; en mayo a 32.9 millones y en junio tocó los 33 millones. El punto más alto se registró en julio, con 34.1 millones de personas. Después hubo ajustes, pero el año cerró nuevamente en el nivel de 33 millones.

Si se observa el comportamiento histórico de la informalidad en diciembre, el nivel actual confirma una desaceleración frente a los años más críticos, pero también un estancamiento.

Para Beatriz Robles, directora de Operaciones de Manpower México, el dato deja ver un reto estructural. “Hoy el país tiene más personas trabajando sin prestaciones que en esquemas formales. Este incremento nos recuerda que, aunque se genera empleo, el desafío sigue siendo que ese empleo sea formal, digno y con protección social”, señala.

Robles advierte que la informalidad no se corrige solo con crecimiento económico. “Debe atenderse con estrategias que integren capacitación, acceso a tecnología y oportunidades reales de movilidad laboral para la población que cada año se incorpora al mercado de trabajo”.

El rezago es claro cuando se compara con la necesidad de generación de empleo formal. “Cada año deberíamos crear más de un millón de empleos formales y aún no llegamos a ese ritmo”, afirma. Para avanzar hacia un mercado laboral más fuerte, agrega, es indispensable atraer inversión, ofrecer certidumbre regulatoria y garantizar condiciones que permitan a las empresas planear a largo plazo.

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Para el primer trimestre de 2026, el pronóstico de ManpowerGroup anticipa una Tendencia Neta de Empleo de 24%, un nivel menor al observado un año antes, que fue de 33%. Las empresas siguen contratando, pero lo hacen con mayor cautela, procesos más largos y decisiones más medidas.

Ahí es donde el January Jump deja de ser impulso y se convierte en una apuesta más calculada. “Lo que estamos viendo es un choque entre deseo y realidad porque mientras muchos profesionales llegan a enero con claridad sobre lo que ya no quieren, las empresas están siendo mucho más cuidadosas al abrir posiciones y al definir a quién sí incorporar”, dice Ventura.

Pero esa combinación cambia la forma en que se mueve el talento, pues enero ya no es solo un mes para enviar currículums o querer cambiar de empleo, es un mes para explorar, conversar, medir el mercado y entender si el cambio es viable antes de dar un paso definitivo.

“No todos se mueven de inmediato. Muchos usan las primeras semanas del año para asomarse, entender cuánto vale su perfil hoy y evaluar riesgos, de modo que el salto, cuando ocurre, suele venir después”, añade el experto.

La última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi revela que al inicio de 2025 se sumaron 123,446 personas ocupadas respecto al cierre de 2024. Visto en perspectiva anual, el mercado laboral es hoy más grande que hace un año. En comparación con el mismo mes de 2024, hay alrededor de 452,000 personas más participando en el mercado laboral, esto es que hay un crecimiento acumulado a lo largo del año previo, aunque sin un impulso parejo entre sectores ni perfiles.

Los datos del Inegi ayudan a poner piso a esa sensación de cautela, mientras que el pronóstico de Manpower agrega una capa adicional de prudencia que obliga a pensar mejor cada decisión. Por eso enero se siente intenso, no porque haya una lluvia de renuncias, sino porque muchos ajustan expectativas al mismo tiempo.

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