La industria restaurantera espera entre 12,000 y 14,000 empleos temporales durante el Mundial para atender el aumento de comensales. El problema es que el sector llega al evento con escasez de personal.
La rotación laboral supera el 80%, lo que obliga a reconstruir plantillas cada año. “Vuelta a la mitad de toda nuestra plantilla todos los años”, señala Hugo Vela, presidente de la Canirac.
El reto no es nuevo, pero el torneo lo amplifica, ya que restaurantes, bares y servicios vinculados al turismo operan con contrataciones permanentes incluso sin temporada alta. El Mundial concentrará la demanda en pocas semanas y obligará a cubrir más turnos, horarios extendidos y mayor flujo de clientes.