Para dimensionar el debate, las cifras de empleo formal no muestran una desaparición masiva de puestos, pero sí un menor dinamismo.
De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social, al cierre de enero de 2026 había 22 millones 508,972 empleos formales registrados en el país. Sin embargo, durante ese mismo mes se perdieron 8,104 plazas respecto a diciembre, la primera caída para un mes de enero desde 2009.
El contraste ayuda a entender la percepción. El empleo no se desplomó, pero dejó de crecer al ritmo esperado. A tasa anual todavía hay creación de puestos, aunque más lenta y con menor apertura de nuevas vacantes.
Ese comportamiento coincide con lo observado por ManpowerGroup. Las empresas no están despidiendo personal de forma generalizada, están siendo más cautelosas al contratar. La diferencia es sutil pero relevante, y el ajuste ocurre en la contratación futura, no siempre en la plantilla actual.
Ahí es donde las reformas laborales entran en la conversación. El aumento del costo laboral sí modifica decisiones empresariales, pero según especialistas, suele reflejarse primero en la velocidad de crecimiento del empleo antes que en una ola de despidos.
La lectura desde la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano (AMECH) apunta en la misma dirección. Para su presidente, Francisco Domene, el fenómeno no corresponde a una desaparición de empleos, sino a un menor ritmo de contratación.
“Desde mi perspectiva, no hablaría de ‘destrucción de empleos’, sino de un ajuste en el ritmo de generación de nuevas plazas en un entorno económico complejo”.
Las reformas laborales, añade, buscan corregir rezagos históricos del mercado mexicano. “Es cierto que estos cambios han implicado un incremento en los costos laborales; sin embargo, no considero que sean, por sí mismos, la causa directa de la reducción de oportunidades laborales”.
Desde su perspectiva, la cautela empresarial responde más al entorno económico. La inversión, la incertidumbre global y las tensiones comerciales influyen en la decisión de abrir nuevas vacantes antes que los cambios en prestaciones o salarios.