Y es que, con los años, el porcentaje en lugar de descender se ha incrementado. En 2007, año más antiguo dentro de los registros de la Industria Nacional de Autopartes (INA), las piezas mexicanas correspondían al 29.8% de sus importaciones, lo que representó un aumento del 13.9% de acuerdo con el dato de 2025.
Por otro lado, Canadá, quien también forma parte del T-MEC, en 2007 conservaba el 20.4% del origen de las importaciones de autopartes a Estados Unidos, una cifra que descendió hasta 10.2% en el último año, de acuerdo con datos de la INA.
La dependencia es tal que, por ejemplo, la Ford F-150, una de las pick-ups más vendidas en Estados Unidos a lo largo de las últimas cuatro décadas, puede tener un motor no necesariamente hecho en aquel país, sino venir de alguna planta al otro lado de la frontera bajo la leyenda “Made in México”.
El volumen de la producción de autopartes en México cambió a lo largo de 2025, a medida que la ola de aranceles impuestos por el presidente Trump, fueron siendo más claros y su postura restrictiva fue aminorándose.
En los meses de enero y febrero del año pasado, la producción de autopartes descendió hasta 10% como consecuencia de la vorágine e incertidumbre que implicó el retorno del representante demócrata a la Casa Blanca.
Tras un arranque de año a la baja, conforme fueron transcurriendo los meses, los volúmenes volvieron a ritmos más normales, de tal manera que, la producción de autopartes en México concluyó el año en 119,002 millones de dólares, lo que significó una baja solo de 2.2%, una cifra menos preocupante a lo que se vislumbraba en los primeros meses.
“Fue un 2025 lleno de retos, de muchas dudas a lo largo del año, pero la información que tenemos es buena en el aspecto y la forma de cómo se estuvo recuperando el sector a lo largo del año”, comenta Julio Galván, gerente de estudios económicos de la INA.