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EU depende de México: 43.7% de sus autopartes son importadas

La industria automotriz estadounidense no puede sostener su producción sin componentes hechos en México, en plena antesala de la revisión del T-MEC.
lun 30 marzo 2026 07:09 AM
Algunos motores de la Ford F-150 son hechos en México. Foto: Ford.

Las conversaciones de los representantes comerciales de México y Estados Unidos ya comenzaron, en la antesala de la revisión del T-MEC. En ello, el país vecino del norte ha mostrado una mayor flexibilidad y consideración hacia el sector automotriz en México, diferente a la que se observaba del presidente Donald Trump recién inició su retorno a la Casa Blanca.

El viraje en el discurso corresponde a que hoy la realidad comercial y manufacturera se está imponiendo, antes que cualquier discurso político enfocado al proteccionismo, pues al otro lado de la frontera norte, la industria automotriz estadounidense no podría salir avante sin las autopartes “Hechas en México”, al representar estas el 43.7% de todos los componentes que importa para la fabricación de vehículos dentro de su territorio.

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Y es que, con los años, el porcentaje en lugar de descender se ha incrementado. En 2007, año más antiguo dentro de los registros de la Industria Nacional de Autopartes (INA), las piezas mexicanas correspondían al 29.8% de sus importaciones, lo que representó un aumento del 13.9% de acuerdo con el dato de 2025.

Por otro lado, Canadá, quien también forma parte del T-MEC, en 2007 conservaba el 20.4% del origen de las importaciones de autopartes a Estados Unidos, una cifra que descendió hasta 10.2% en el último año, de acuerdo con datos de la INA.

La dependencia es tal que, por ejemplo, la Ford F-150, una de las pick-ups más vendidas en Estados Unidos a lo largo de las últimas cuatro décadas, puede tener un motor no necesariamente hecho en aquel país, sino venir de alguna planta al otro lado de la frontera bajo la leyenda “Made in México”.

El volumen de la producción de autopartes en México cambió a lo largo de 2025, a medida que la ola de aranceles impuestos por el presidente Trump, fueron siendo más claros y su postura restrictiva fue aminorándose.

En los meses de enero y febrero del año pasado, la producción de autopartes descendió hasta 10% como consecuencia de la vorágine e incertidumbre que implicó el retorno del representante demócrata a la Casa Blanca.

Tras un arranque de año a la baja, conforme fueron transcurriendo los meses, los volúmenes volvieron a ritmos más normales, de tal manera que, la producción de autopartes en México concluyó el año en 119,002 millones de dólares, lo que significó una baja solo de 2.2%, una cifra menos preocupante a lo que se vislumbraba en los primeros meses.

“Fue un 2025 lleno de retos, de muchas dudas a lo largo del año, pero la información que tenemos es buena en el aspecto y la forma de cómo se estuvo recuperando el sector a lo largo del año”, comenta Julio Galván, gerente de estudios económicos de la INA.

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Y es que es en el país vecino del norte donde los componentes hechos en México ven su principal lugar de destino. De acuerdo con datos de INA con información de S&P Global, Estados Unidos tuvo una participación de 87% en las exportaciones de las autopartes fabricadas en el territorio nacional, seguido Canadá y Brasil.

Pero la balanza comercial a lo largo del año fue superavitaria a favor de México, por 35,439 millones de dólares, pues las importaciones de autopartes “Made in USA” solo representaron el 49.4% de este tipo de componentes que ingresaron a México. Mientras las exportaciones totales de autopartes hechas en México sumaron 103,508 millones de dólares en 2025, las importaciones cerraron en 68,069 millones de dólares.

Desde la perspectiva de Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), por la integración regional e interdependencia que existe en una de las industrias más pujantes de la región de América del Norte, que es la automotriz, en donde una autoparte llega a pasar hasta ocho veces la frontera entre México y Estados Unidos en lo que termina su fabricación, las conversaciones del T-MEC llegarán a buen puerto.

Asimismo, el panorama geopolítico actual, en donde guerras como la Rusia y Ucrania, así como la más reciente, de Israel y Estados Unidos contra Irán, que llevaron al cierre del estrecho de Ormuz, evidencian la necesidad de contar con una mayor articulación regional de este lado del hemisferio en miras de no depender de otras regiones.

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“Más allá de la retórica impuesta por el presidente Trump, creo que pasará una mayor integración o relocalización 3.0, 2.0 o como la nomenclatura de marketing político lo denomine, pero nos abrirá una ventana de oportunidad en México para hacerle frente a estos movimientos que más allá de una coyuntura están incrementándose”, sostiene.

La necesidad de sobrellevar una buena relación con México ya se puso en orden de importancia también al otro lado de la frontera norte. Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, pues en días recientes dijo en una entrevista con Fox News que las conversaciones avanzan con México, incluso por delante de Canadá, además de que ya entran a una etapa más formal. México necesita a Estados Unidos, pero Estados Unidos también necesita de México y su maufactura.

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