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“Difícil” que Magnicharters vuelva a volar por adeudos e indemnizaciones

En diciembre del año pasado, un piloto de la aerolínea denunció cinco meses de impagos. El fin de semana, la empresa anunció que dejaría de volar las próximas dos semanas.
lun 13 abril 2026 04:09 PM
“Difícil” que Magnicharters vuelva a volar por adeudos e indemnizaciones
Hace 10 años, la aerolínea transportó poco más de un millón de pasajeros anuales. En 2025, la cifra descendió a una quinta parte, luego de movilizar 208,000 pasajeros. (Boarding1Now/Getty Images)

La situación se dio sin previo aviso. Este fin de semana, la aerolínea Magnicharters informó que suspendería operaciones las próximas dos semanas por “problemas logísticos”, pero la información fue tan repentina, que cientos de pasajeros quedaron varados en aeropuertos como el de la Ciudad de México y Cancún.

Aunque desde la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), se trató de dar solución a los pasajeros al ayudarles a buscar rutas alternas, la problemática ocasionada por la compañía ya llegó también a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), pues hasta ahora, la aerolínea se ha mantenido al margen de la situación.

“Lo que se está haciendo ahorita es que, en los módulos de esta aerolínea, en los aeropuertos, ya no hay nadie. Hay un teléfono que publicaron en un boletín y no contestan. Pusieron un audio en donde los remiten al teléfono de Profeco”, comentó en la conferencia matutina presidencial Iván Escalante, titular de esta procuraduría.

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Pero la situación parece una especie de crónica de una muerte anunciada. En diciembre del año pasado, un piloto de Magnicharters detuvo las operaciones de un vuelo de Ciudad de México a Cancún, denunciado cinco meses de impagos hacia él mismo y demás personal de la aerolínea, una situación que causó la intervención de la Secretaría de Marina, que opera el aeropuerto capitalino.

Para Rosario Avilés, analista del sector aéreo, el detenimiento de operaciones de Magnicharters era algo de esperarse por lo acontecido en el último mes del año pasado, de tal manera que lo ideal, es que la autoridad del sector aeronáutico hubiese un puesto en foco las actividades de la aerolínea desde ese entonces, pero esto no sucedió así.

“Ya se veía venir, ya se veía complicando, y digamos que ya desde diciembre la Agencia Federal de Aviación Civil tendría que haber intervenido a la empresa, yo no sé si lo hizo, pero sí tendría que haberlo hecho porque una de las obligaciones de la AFAC es cuidar que se cumpla la Ley de Aviación Civil, porque ahí está clarísimo que tienen que las aerolíneas que tienen una concesión federal deben demostrar su capacidad jurídica, operativa, administrativa y financiera”, comenta en entrevista con Expansión.

No es posible conocer los estados financieros de la compañía, al ser privada y no cotizar en ninguna bolsa, pero los datos de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), muestran el deterioro en número de pasajeros de la empresa. En 2015, movilizó poco más de un millón de pasajeros, cifra que descendió a una quinta parte en el último año, pues en 2025, solo trasladó a 208,583 pasajeros.

Aunque en su página de internet de Magnicharters se indica que ésta posee una flota de 12 aviones Boeing 737, los analistas consultados por Expansión sostienen que ésta solo volaba con dos aeronaves, lo que explica la baja en sus niveles de pasajeros transportados, que terminó repercutiendo en los adeudos hacia su propio personal, como lo que se denunció en diciembre del año pasado.

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La empresa, fundada en Monterrey, Nuevo León, en 1994, mantenía una oferta específica partiendo de Ciudad de México a destinos como Puerto Escondido, Huatulco, Riviera Maya, Cancún, Costa Mujeres y Mérida, así como de Monterrey a Puerto Vallarta y destinos en el sureste.

Pero su portafolio no solo incluía vuelos, ya que también contemplaba paquetes turísticos hacia hoteles como Flamingo Resort en Cancún y Las Brisas en Huatulco, de tal manera que su detenimiento repentino de operaciones también implicará el buscar el mejor acuerdo con sus socios comerciales.

“Esto también va a traer consigo identificar o tener contacto con los distintos servicios turísticos, como suelen ser prestadores de servicio de hoteles, para ver cómo se va a venir arreglando esta situación y por las posibles cancelaciones que implica el hecho de no estar volando en estos momentos”, comenta Julio Zugasti, especialista del sector aéreo en Hogan Lovells.

De acuerdo con lo dicho por el titular de la Profeco esta mañana, ésta ya abrió una revisión formal del asunto para esclarecer posibles incumplimientos con los consumidores. Los analistas estiman que, considerando las indemnizaciones que se deberá de dar a clientes, además de los posibles adeudos con el propio personal de la aerolínea, así como acuerdos reparatorios con socios comerciales, si Magnicharters decide volver a volar le costará varios millones de pesos.

“Será importante analizar si pudiera inyectarse algún tipo de liquidez en estas dos semanas siguientes, por un lado porque involucrará una posible reparación en favor de los pasajeros y paralelamente con los temas de servicios turísticos y a su vez, dentro de los puntos más relevantes, al propio personal de la compañía en el sentido en el que muchas de las actividades que van a estar impactadas”, agrega Zugasti.

Hasta el momento el perfil de X de la compañía luce desértico. Su última publicación fue el pasado sábado donde informó el detenimiento de operaciones por las siguientes dos semanas, luego de que un día antes, el viernes, aún publicitara a través de esta red un viaje a Huatulco, asegurando que se trataba de “una tarifa de último momento”.

Para Zugasti y Avilés, es complicado que Magnicharters vuelva a retomar operaciones, pues históricamente en México, cuando una aerolínea detiene operaciones, no vuelve a volar.

“Ojalá que sí puedan, porque pues siempre es muy feo que una aerolínea deje de volar, pero pues lo que hemos visto en el mundo y lo que hemos visto en la vida es que cuando una aerolínea deja de volar es muy difícil que retome el vuelo… Lo veo complicado por cómo está la empresa y las deudas que debe tener”, expone Avilés.

Hoy la empresa, que hasta febrero de este año concentraba el 0.2% del mercado doméstico, no ha dicho más información sobre sus próximos movimientos, pero la historia parece repetirse: los adeudos de las aerolíneas generan tal turbulencia que se vuelve difícil retomar el vuelo.

“Como siempre sucede en la aviación mexicana, las empresas se empiezan a endeudar y luego ya no pueden ir pagando, es como un patrón de todas las aerolíneas que han ido quebrando, pensemos en Mexicana, Aeromar, Aviacsa, Interjet, etcétera. ¿Por qué? Porque es un sector bien complicado, bien delicado, sus rentabilidades son muy bajas y no hay apoyos por parte del gobierno”, añade Avilés.

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