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Moda y crisis: ¿las tendencias en la ropa anticipan la economía?

La idea de que la moda anticipa crisis gana fuerza en redes y vitrinas, pero expertos descartan una relación directa, en una industria guiada por estrategias globales y creatividad.
lun 13 abril 2026 04:44 PM
Women choose clothes in clothing stores
Existe la idea de que colores neutros y telas durables responden a un enfriamiento de la economía. (Foto: onlyyouqj/Getty Images)

La moda y la economía mantienen una relación tan estrecha que hay quien asegura que cuando el crecimiento de un país se enfría, el clóset también se ajusta. Mientras la idea de que colores neutros y telas durables como termómetro económico se analiza entre pasarelas y redes sociales, para los especialistas, esa lectura tiene más de narrativa que de regla.

México entra ahora a la temporada primavera-verano. En las tiendas de la Ciudad de México, las colecciones en los escaparates replican las paletas de colores blancos y nude, que conviven con algunos vivos de color verde, rojo, naranja, azul claro y prendas de mezclilla.

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Esta tendencia es interpretada por algunos como señal de cautela. Los tonos más sobrios y el uso de telas durables, como la mezclilla, son indicios de un entorno económico menos dinámico y reavivan teorías relacionadas con el largo de las faldas obedece a la bonanza económica, hasta el retorno de lo vintage.

Dentro de la industria, la lectura toma otra forma. La moda sigue sus propios códigos y responde a decisiones creativas, posicionamiento de marca y dinámicas globales, más que a los ciclos económicos. Las colecciones nacen de una mezcla de inspiración, estrategia y mercado.

Eduardo Martín, vicepresidente corporativo del conglomerado colombiano STF Group, dueño de las tiendas Studio F, responde a la relación entre moda y economía: “yo no creo en eso”, dice el directivo, mientras enlista el comportamiento de los colores según el mercado. “El color que más se vende en Nueva York es el negro. El color que más se vende en Grecia es el rojo. El color que más se vende en Portugal es el amarillo, el más vendido en Europa entre mujeres de entre 50 y 80 años es el negro, y entre 15 y 28 años son los colorines”, refiere.

De acuerdo con comentarios de un perfil con experiencia en la industria, no existe evidencia de que, en temporadas de crisis económicas, las marcas ajusten de manera sistemática sus colecciones hacia colores neutros o telas más resistentes. “Estos factores suelen responder a decisiones de diseño, posicionamiento de marca y tendencias del mercado, más que a una regla directa vinculada a ciclos económicos”, dice.

Los expertos destacan que, si bien en algunos casos puede observarse una mayor inclinación hacia propuestas versátiles o comerciales, no es un comportamiento uniforme ni generalizado en toda la industria, que vincula sus colecciones al posicionamiento de marca, la identidad creativa y las tendencias globales.

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En tanto, en los escaparates de algunos de los retailers de moda en los centros comerciales de la Ciudad de México se exhiben prendas de colores neutros, en un entorno en el que el crecimiento de la economía mexicana será este año de entre 1.8 y 2.8%, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda.

 Existe la idea de que colores neutros y telas durables toman los closets ante el enfriamiento de la economía.

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Tonos blancos y nude dominan los escaparates de primavera-verano, en una paleta que muchos asocian con cautela en el consumo.
Foto: Mara Echeverría / Expansión.
 Existe la idea de que colores neutros y telas durables toman los closets ante el enfriamiento de la economía.

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Entre neutros y acentos de color, las vitrinas en la Ciudad de México reflejan tendencias globales más que señales económicas.
Foto: Mara Echeverría / Expansión.
 Existe la idea de que colores neutros y telas durables toman los closets ante el enfriamiento de la economía.

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Los escaparates repiten una estética limpia y versátil, mientras crece la conversación sobre si la moda anticipa crisis.
Foto: Mara Echeverría / Expansión.
 Existe la idea de que colores neutros y telas durables toman los closets ante el enfriamiento de la economía.

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Colores suaves y prendas funcionales marcan la temporada, en un entorno donde el consumo se vuelve más selectivo.
Foto: Mara Echeverría / Expansión.
 Existe la idea de que colores neutros y telas durables toman los closets ante el enfriamiento de la economía.

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Los colores rojos irrumpen entre paletas sobrias, en una temporada que combina básicos con toques de color.
Foto: Mara Echeverría / Expansión.

El mercado de la moda mantiene su avance y en 2025 alcanzó un valor de 50,180 millones de dólares, y Deep Market Insights estima que llegará a los 87,390 millones de dólares en 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 6.3%.

Entre presión económica y cambio de hábitos

Aunque la moda y las tendencias se desligan del desempeño económico, un menor crecimiento y precios altos generan un escenario en el cual los compradores concentran su gasto en productos esenciales.

En 2024, los últimos datos del Inegi arrojan que el gasto corriente monetario promedio mensual en un hogar fue de 15,891 pesos, y los principales gastos se concentraron en alimentos, bebidas y tabaco, con 5,994 pesos (37.7%). Le siguieron transporte y comunicaciones, con 3,106 pesos (19.5%); educación y esparcimiento, con 1,531 pesos (9.6%); y vivienda y servicios, con 1,449 pesos (9.1%).

Sara Isabel García López Legorreta, directora asociada de los Departamentos de Emprendimiento, Mercadotecnia y Negocios Internacionales de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey Campus Toluca, explica que la moda se define por factores que van desde las tendencias globales y la tecnología hasta la evolución del consumidor.

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“Todas las industrias, sea moda o cualquier otra, se ven afectadas por la economía, pero sobre todo por las tendencias actuales, los cambios en la tecnología y el comportamiento del consumidor”, detalla la especialista.

El entorno es retador. Entre 2015 y 2023, el PIB de la industria textil y de la confección cayó 20%, al pasar de 119,607 millones de pesos a 95,050 millones de pesos, mientras que el comercio electrónico avanza con fuerza y endurece la competencia, sobre todo con mercados como China, lo que genera una demanda de ropa aún más veloz que el fast fashion. “El cambio de vestimenta para diferentes ocasiones se vuelve crucial”, señala García López Legorreta.

Ante este panorama, los retos para la industria textil en México pasan por fortalecer su competitividad y adaptarse a las nuevas exigencias del mercado. “Debe moverse para manejar mucho mejor la trazabilidad de sus procesos y cadena de suministro, mejorar su tecnología e innovación y ampliar los mercados”, concluye García López Legorreta.

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