El aumento en el precio del diésel genera un efecto dominó: el transportista sube tarifas a sus clientes, estos trasladan el costo a distribuidores y, finalmente, al consumidor, lo que impacta directamente en la inflación.
Al aumentar el diésel, se genera un efecto inflacionario, porque el transportista tiene que ajustar ese costo a quien lo contrata. No puede absorber estos incrementos sin poner en riesgo la viabilidad de la empresa. A su vez, el dueño de la mercancía lo traslada al comerciante y, al final, quienes terminan pagando estos aumentos son los consumidores”, explica Sotelo
Para los especialistas en economía, el principal foco rojo está en los pequeños transportistas, puesto que las grandes empresas, al tener infraestructuras de negocio de mayor calibre, pueden tener un mayor margen de maniobra. De acuerdo con datos de Canacar, el 50% de la flota en el país está en manos de micro, pequeños y medianos transportistas.
En casos como el de la familia de Samanta N, en el que sus empresas son pequeñas, al tener menos de 30 camiones, el margen de maniobra es menor. Considera, que si aumenta el costo de los fletes a sus clientes, estos pueden irse con la competencia, ya que al tratarse de tonelajes menores del total de mercancías las transportadas, sus consumidores buscan principalmente los precios bajos.
César Salazar, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, destaca que al final, las empresas del autotransporte también resienten de manera directa los incrementos, ya que con mayores costos operativos por parte de sus clientes, el ánimo del transporte de mercancías va en detrimento y con ello, las ganancias de las empresas que se dedican a esta labor. Menores ganancias se traducen en menores beneficios como el incremento de la plantilla laboral o la renovación de flota vehicular.
“La pérdida va en dos vías. El consumidor termina absorbiendo completamente el costo adicional. El incremento del precio lo trasladan, lo tendríamos que pensar así y lo trasladan, pero tampoco descarto que no impacte sobre la rentabilidad del transporte y porque tienen que absorber parte de los costos. Los transportistas, al tener ya precios pactados en algún punto, porque si te manejas por contrato, no es tan fácil modificarlo”, comenta en entrevista con Expansión.