El evento, que espera atraer a más de cinco millones de visitantes y generar una derrama económica de hasta 3,000 millones de dólares, enfrenta el riesgo de la piratería, un fenómeno que va más allá de la venta de mercancía apócrifa y que impacta directamente a la economía formal y la recaudación.
"Si México quiere hacer frente, tiene que intervenir desde el origen y ahí están las aduanas, la facilitación comercial de la propiedad intelectual y la colaboración interinstitucional”, dijo Octavio de la Torre, presidente de la confederación.
Para especialistas de Arochi & Lindner, firma legal especializada en propiedad intelectual, no se trata solo de la piratería, sino de otras actividades más graves, como el financiamiento del crimen organizado, la evasión de impuestos, el lavado de dinero, la explotación infantil o el freno a la inversión de empresas por la competencia desleal de estos establecimientos irregulares.
“La Copa Mundial de 2026 abre la puerta para que la piratería impacte en la comercialización de bienes físicos, como la mercancía textil y deportiva que, en México, son los productos apócrifos más consumidos, con un 26.3% del total de adquisiciones de este mercado”, dice la firma legal en un análisis.
La línea de defensa de la FIFA
Como parte de las acciones para evitar la piratería, la FIFA gestionó ante el IMPI el registro de 344 marcas, entre ellas “FIFA”, “Copa Mundial de la FIFA 2026”, “México 2026”, “United 2026”, el logotipo del torneo, las imágenes del trofeo, el balón oficial y las mascotas oficiales, como una línea de defensa para evitar que se produzca mercancía no autorizada y que cualquier negocio, sin importar su tamaño, utilice los logotipos o frases oficiales para lucrar directa o indirectamente con el evento.