Al final del proceso, sólo serán seleccionados proyectos que cubran los 6,500 megawatts que son ofertados por la CFE en esta primera convocatoria. Se espera que en junio haya una segunda convocatoria.
El esquema de inversión mixta contempla el uso de fideicomisos mexicanos, la Comisión con un 54% de participación garantizada mediante aportaciones en especie y titular de derechos comunes. Mientras que el privado tendrá el 46% de participación mediante aportaciones de capital y será titular de los derechos preferentes.
Puntualmente, dentro de las aportaciones de la CFE en especie, se encuentran los terrenos para el proyecto, contratos de compra de energía y apoyo en la gestión de los permisos; en tanto, los privados aportarán la totalidad de capital líquido, la construcción y desarrollo de la central hasta su entrada en operación comercial.
Uno de los principales atractivos que tiene el esquema para las empresas es que, al trabajar bajo los principios de planeación estratégica del gobierno, se tratará de cumplir en la mayor medida de lo posible, con el programa de ejecución de las obras, pues los contratos están pensados para que puedan iniciar construcción a finales del año, explicó el especialista.
El acceso a financiamiento también es más sencillo para las empresas al tener como respaldo un contrato con una empresa pública, como la CFE, y los bancos observan esa certidumbre.
Dentro de las empresas que han participado están Atlas Renewable Energy, Alten, Canadian Solar, Cimarrón Solar, Cox, EDF Power Solutions, Fortius, Generadora Fénix, ICA, Invenergy, Mota-Engil, Zuma Energía.