Pekín, China.- La automotriz de origen chino Chery International, o Chirey como se conoce en México, está dejando de concentrar las bases de su negocio en la venta de vehículos, como lo había hecho en las últimas tres décadas. Desde su país natal, la empresa alista su siguiente y tecnológico paso.
AiMoga, filial del grupo encargada de la vertical de robots y que fue lanzada hace cuatro años, es el pilar del nuevo rumbo a seguir. A través de esta subsidiaria, Chery desarrolló cuatro robots que, si bien tienen diferentes aplicaciones, comparten el mismo objetivo: facilitar la vida del ser humano.
La propuesta es disruptiva. Chery y AiMoga quieren que, por ejemplo, en los cruces vehiculares, en lugar de que existan oficiales de tránsito cansados luego de horas de labor, sean robots humanoides los que se encarguen de organizar el flujo de los coches, indicar cuándo las personas pueden caminar e incluso detectar y aplicar multas en tiempo real. Estos robots conocen el reglamento de tránsito y se mueven como si fueran oficiales de carne y hueso, pero son de metal.