Han pasado más de 30 años desde que el Papalote Museo del Niño abrió sus puertas en la segunda sección del Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México. Desde entonces ha recibido a generaciones de niñas y niños bajo su conocido lema: “toco, juego y aprendo”.
Ubicado sobre Avenida Constituyentes, el recinto se ha convertido en uno de los espacios más visitados por familias durante vacaciones de verano e invierno, así como en fechas como puentes, cumpleaños y el Día del Niño .
Pero, detrás de este emblemático museo interactivo surge una pregunta: ¿quién es el dueño del Papalote Museo del Niño? A continuación te contamos lo que hay detrás de este proyecto cultural que, pese al paso de los años, sigue vigente entre las nuevas generaciones.
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¿Quién es el dueño del Papalote Museo del Niño?
El Papalote Museo del Niño no tiene un dueño en el sentido tradicional, es decir, no pertenece a una persona o empresa privada. De acuerdo con la información publicada en su página oficial , el recinto es administrado por Museo Interactivo Infantil A.C., una asociación civil sin fines de lucro creada específicamente para operar y desarrollar este proyecto educativo.
Esto significa que el museo no cuenta con propietarios individuales ni persigue la acumulación de capital o riqueza. Su funcionamiento se sustenta en una estructura institucional integrada por distintos órganos de gobierno.
En la parte organizativa, la máxima autoridad es la Asamblea de Asociados, que toma las decisiones más importantes dentro de la asociación civil. La dirección y conducción del museo están a cargo de un Consejo Directivo, conformado por perfiles del ámbito empresarial y social. Actualmente, este órgano es presidido por Mauricio Amodio Herrera.
En el aspecto financiero, el Papalote opera bajo un esquema de autogestión, por lo que no depende de subsidios gubernamentales para su operación diaria. Sus ingresos provienen principalmente de la venta de boletos, concesiones dentro del museo y la renta de espacios para eventos.
A estos recursos se suman donativos y patrocinios, tanto del sector público como privado, que se destinan a la actualización de sus exhibiciones y al desarrollo de nuevos contenidos interactivos.
En conjunto, el Papalote Museo del Niño es un proyecto gestionado colectivamente por una asociación civil, con apoyo de un consejo directivo, cuyo objetivo es sostener su misión educativa de acercar el aprendizaje a niñas y niños a través del juego.
La operación diaria está a cargo de un Consejo Directivo con perfiles empresariales y sociales.(Archivo Obrasweb)
Así fue la construcción del museo interactivo
El Papalote Museo del Niño fue diseñado por el despacho Legorreta Arquitectos, bajo la dirección del arquitecto Ricardo Legorreta, en colaboración con Víctor Legorreta, junto con un equipo integrado por Noé Castro, Gerardo Alonso, Guillermo Díaz de Sandi y David Figueroa, según se lee en la página del despacho .
El diseño de interiores estuvo a cargo de Erica Krayer, mientras que la estructura fue desarrollada por el ingeniero Raúl Izquierdo. La construcción inició en 1992 a cargo de la empresa ICA, en un predio de la segunda sección del Bosque de Chapultepec que en ese momento conservaba características similares a un antiguo rancho, lo que implicó retos de nivelación y cimentación.
El edificio se levantó sobre pilotes de 90 centímetros de diámetro y 16 metros de profundidad, necesarios para sostener un conjunto de 28 espacios distribuidos en el complejo.
Uno de los elementos más distintivos del proyecto es su relación con el exterior: el museo fue concebido con amplias áreas al aire libre, integradas al recorrido como parte de la experiencia, lo que permite transitar entre jardines, explanadas y zonas abiertas que complementan las salas interiores.
En lo arquitectónico, Legorreta apostó por un diseño pensado para niños, con un lenguaje visual basado en formas geométricas simples como esferas y triángulos, además de colores intensos, luz natural y azulejos en la fachada, que refuerzan una identidad inspirada en la cultura mexicana.
El resultado es un espacio que combina interior y exterior de forma fluida, donde la arquitectura no solo contiene exhibiciones, sino que también forma parte del juego, la exploración y el aprendizaje.
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La actualidad del Papalote Museo del Niño
En 2024, el Papalote Museo del Niño entró en una etapa de renovación enfocada en liderazgo, innovación educativa y sustentabilidad, de acuerdo con su reporte anual .
El año marcó la llegada de Alejandra Cervantes Mascareño como directora general, con el objetivo de fortalecer al museo como referente del aprendizaje lúdico en México. La institución continúa bajo la presidencia del Consejo Directivo de Mauricio Amodio Herrera.
En cifras, la sede de Chapultepec registró 432,100 visitantes, atendió a 38,133 maestros y benefició a 43,904 personas mediante el programa Papalote para Todos, un crecimiento de 18% frente a 2023. El Domodigital Citibanamex también alcanzó su mayor afluencia histórica.
La oferta se amplió con nuevas experiencias como la exhibición “Aventureros”, enfocada en actividad física, y “Ruta 5Rs”, elaborada con 85% de materiales reciclados para promover el cuidado ambiental.
En el Domodigital se estrenaron nuevas producciones y se sumaron instalaciones temporales como el altar de Día de Muertos y el árbol navideño interactivo. En paralelo, la sede de Cuernavaca cumplió 16 años, con 97,374 visitantes y más de 29,000 asistentes a su exposición principal.
En el plano interno, el museo desarrolló 16 sistemas digitales nuevos, digitalizó 4,636 piezas del juguete tradicional mexicano y logró una reducción de 1.03% en consumo eléctrico. Además, una auditoría confirmó su gestión financiera sólida, clave al operar sin subsidios públicos.
En conjunto, el Papalote se mantiene como un museo en expansión, con más tecnología, mayor enfoque ambiental y una base sólida de visitantes.
El museo no recibe subsidios del gobierno: funciona bajo un modelo de autogestión (Papalote Museo del Niño/Cortesía)
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La importancia del museo
Más que un espacio recreativo, el Papalote Museo del Niño se ha consolidado como una de las iniciativas educativas más influyentes del país, al introducir y sostener un modelo de aprendizaje basado en la experiencia y el juego como herramienta central.
Su valor no solo está en sus exhibiciones, sino en su concepto: un entorno diseñado para que las infancias aprendan explorando, interactuando y cuestionando, lejos de los esquemas tradicionales de enseñanza. Desde su arquitectura abierta y accesible hasta sus contenidos, el museo fue pensado para eliminar barreras y acercar el conocimiento de forma natural.
Con más de tres décadas de operación, el Papalote ha ampliado su alcance dentro y fuera de la Ciudad de México, ha incorporado nuevas tecnologías y ha integrado temáticas contemporáneas como sustentabilidad y digitalización, sin abandonar su esencia original.
También destaca por su modelo de gestión: opera sin subsidios públicos, lo que le ha permitido sostener una estructura independiente basada en autogestión, alianzas y financiamiento propio.
Hoy, su relevancia se sostiene en tres pilares: su capacidad de adaptación, su apuesta por la educación lúdica y su papel como puente entre cultura, ciencia y entretenimiento para nuevas generaciones.