La historia de ICA y el Estadio Azteca
La empresa Ingenieros Civiles Asociados (ICA) fue fundada en 1947 por un grupo de egresados de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, encabezados por Bernardo Quintana Arrioja, quien con el tiempo transformaría la manera de construir infraestructura en México.
De acuerdo con la historia oficial de la compañía , su primera gran obra fue el Centro Urbano Presidente Alemán, considerado el primer multifamiliar moderno del país. A partir de ahí comenzaron a llegar proyectos cada vez más importantes: la Unidad Modelo, el Puente Sifón en Barranca Honda, su participación en Ciudad Universitaria en la década de 1950, así como desarrollos emblemáticos como Ciudad Satélite y el Mercado de La Merced.
Mientras tanto, los ejecutivos de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo y Guillermo Cañedo, impulsaban la construcción de un estadio de futbol capaz de competir con los mejores del mundo, con la mira puesta en obtener la sede del Mundial de 1970. Una vez que contaban con los terrenos, los permisos y el diseño de los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca, faltaba lo más importante: construirlo.
La elección de la constructora fue prácticamente natural. Había que recurrir a la empresa más sólida del momento y el nombre de ICA surgió de inmediato. Así, entre 1963 y 1966, la compañía se encargó de levantar el Estadio Azteca. Los trabajos incluyeron la cimentación y el diseño estructural basado en un marco rígido que sostiene la enorme gradería y la techumbre de acero laminado, una estructura que se mantiene hasta hoy y sobre la cual se han realizado todas las remodelaciones posteriores.
El resultado fue un éxito. México obtuvo la sede del Mundial de 1970 —donde Brasil y Pelé se coronaron campeones— y el Azteca se consolidó como el gran templo del futbol mexicano. Para ICA, la obra reforzó su prestigio y confirmó su liderazgo en el sector.
En los años siguientes llegaron más proyectos emblemáticos: el Hotel María Isabel Sheraton en Paseo de la Reforma, el Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco, el Palacio de los Deportes para los Juegos Olímpicos de 1968 y su participación en la construcción de las líneas del Metro de la Ciudad de México. También desarrolló obras urbanas como la Glorieta de Insurgentes y Plaza Universidad .
Durante décadas, ICA acumuló proyectos de gran escala y se consolidó como la empresa constructora más importante del país. No tenía competencia real y parecía destinada a permanecer en la cima de la élite empresarial mexicana. Sin embargo, con el paso de los años ese panorama cambió.