Las conversaciones entre América Móvil y Starlink ocurren pese a las tensiones derivadas de señalamientos de Elon Musk hacia Carlos Slim sobre el origen de su fortuna, insinuando presuntos vínculos con el narcotráfico.
Las acusaciones se tradujeron en un menor interés de América Móvil por colaborar con Starlink para revender sus servicios satelitales, que se analizaban desde 2024. Sin embargo, el desarrollo de la tecnología D2D cambió el panorama.
El valor del D2D radica en su capacidad para reducir zonas sin cobertura, uno de los grandes dolores de cabeza de las telecomunicaciones tradicionales.
Este servicio permite que teléfonos móviles convencionales, así como dispositivos del Internet de las cosas (IoT), se conecten directamente a satélites en órbita baja, lo que posibilita el envío de mensajes, la descarga de datos e incluso la realización de llamadas en zonas donde no existe cobertura terrestre, como desiertos, océanos, montañas o parques nacionales.
La GSMA, asociación de operadores de telecomunicaciones a nivel mundial que agrupa a América Móvil, AT&T y Telefónica, aseguró en un reporte que las empresas que no incorporen servicios satelitales enfrentarían un riesgo creciente de pérdida de clientes.
Según el documento, 47% de los usuarios encuestados afirmó que cambiaría de compañía telefónica si otra opción incluyera conectividad móvil fuera de red en zonas sin cobertura terrestre.
“El 14% de los usuarios a nivel mundial cuenta con problemas de cobertura inconsistente o nula en casa, pero el problema se agrava cuando están en movimiento, con un 21%”, reconoció la GSMA en su estudio.
En México, algunos operadores ya tienen alianza con Starlink: la división Global Solutions de Telefónica, Televisa —a través de Bestel— y ahora sería América Móvil.
Jesús Romo, analista de la consultora GlobalData y especialista en telecomunicaciones, explicó que el interés por el D2D en México aún es de índole exploratoria para determinar hasta qué punto esta tecnología permitirá evolucionar sus redes tradicionales hacia una mayor capacidad móvil complementada con la satelital, en especial por la orografía del país, que ha complicado y encarecido robustecer la cobertura nacional.
“Es un servicio naciente cuya monetización aún está en análisis, sumado a que enfrenta el reto de masificar los dispositivos móviles que sean compatibles”, aseguró el analista.
Los servicios satelitales avanzan
El servicio de conectividad directa a dispositivos reportó un valor de 570 millones de dólares al cierre de 2025, y se prevé que rumbo a 2030 alcance los 2,640 millones de dólares, lo que representaría un crecimiento acumulado de 35.6%, según proyecciones de la consultora Markets and Markets.
En los últimos dos años, esta tecnología ha comenzado a desplegarse en diversos mercados internacionales como Estados Unidos, Australia, Japón, Chile, Perú, Brasil e incluso en México.