Marco Colín, partner y director creativo en Rock, considera que esa repetición terminó homogeneizando la publicidad alrededor del futbol. “Es hacer comerciales endémicos que son exactamente iguales a todos los demás de las marcas ‘no oficiales’, con situaciones idénticas que son imposibles de distinguir y totalmente intercambiables”, explica.
La consecuencia, señala la industria, es que muchas campañas terminan diluyéndose entre sí. Cuando todas las marcas hablan desde el mismo lugar, el Mundial se convierte más en ruido de fondo que en una plataforma efectiva de diferenciación.
Paradójicamente, no ser patrocinador oficial también puede convertirse en ventaja. Sin las restricciones narrativas y visuales que acompañan los acuerdos globales, algunas empresas encuentran mayor libertad para desarrollar mensajes propios.
Colín sostiene que las marcas sin derechos oficiales pueden destacar precisamente porque no están obligadas a seguir la misma línea de comunicación que los patrocinadores. “Es muy afortunado no serlo, porque también esas campañas ‘oficiales’ son exactamente iguales unas a otras”, dice.
Más allá del balón
En ese escenario, Jumex lanzó la campaña “Juega México”, protagonizada por el movimiento #Somos11. En ella participan exjugadores como Oribe Peralta, Jared Borgetti, Manuel Negrete, Enrique Borja y Luis Hernández, quienes aparecen junto con once personas que representan distintos perfiles de mexicanos.
“Nuestra expectativa de la campaña es decirle a nuestros consumidores que somos una empresa mexicana, queremos que México crezca, queremos que a México le vaya bien. Si juega México, jugamos todos”, dijo Salvi Folch, CEO de Grupo Jumex.
La estrategia busca conectar con una idea de identidad nacional más amplia que el resultado deportivo, un enfoque que varias marcas están utilizando para evitar depender únicamente del desempeño de la selección en la cancha.
Otra categoría que espera capitalizar el torneo es la de electrónicos. JBL, patrocinador oficial de la selección mexicana, prevé un incremento en la demanda de barras de sonido y audífonos ante el aumento de reuniones en casa para seguir los partidos.
“El Mundial para nosotros representa una gran oportunidad de consolidarnos de la mano de la selección, porque sabemos que el 89% de los fanáticos del equipo ven o disfrutan los partidos en casa”, dice Diego Ocaranza, director de Marketing en Harman, la dueña de JBL.